Este fenómeno natural recurrente se caracteriza por temperaturas del agua superiores a lo normal en algunas zonas del Pacífico ecuatorial, junto con cambios en los patrones de circulación atmosférica y oceánica.

Sus efectos regionales abarcan desde inundaciones en el desierto hasta retrasos en los monzones y cambios en las zonas donde es más probable que se formen ciclones tropicales.El Centro de Predicción Climática de la NOAA prevé que el fenómeno actual de El Niño continúe intensificándose hasta finales de 2026, con un 97 por ciento de probabilidad de que se prolongue hasta principios de la primavera de 2027 en el hemisferio norte.

Incluso durante las primeras etapas de El Niño, los satélites han observado cambios característicos a lo largo del Pacífico ecuatorial, como temperaturas de la superficie del mar superiores a lo normal y una altura de la superficie del mar mayor de lo normal.Entre los primeros efectos ecológicos posteriores se encuentran los cambios en la red trófica marina. <b>Los mapas anteriores muestran las concentraciones de clorofila</b>-a —el pigmento presente en la mayoría del fitoplancton— observadas por el instrumento OCI (Ocean Color Instrument) del satélite PACE (Plankton, Aerosol, Cloud, ocean Ecosystem) de la NASA.