0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialStockard Channing ha decidido mostrar una faceta poco conocida de su vida alejada de los focos. La actriz estadounidense, que alcanzó la fama mundial interpretando a Betty Rizzo en Grease (1978), ha contado cómo es su día a día en Londres a los 82 años en un artículo publicado en The Sunday Times. “He vivido sola desde que perdí a mi pareja, Daniel Gillham”, explica en el texto, en el que reflexiona sobre la soledad, el paso del tiempo y su decisión de mantenerse al margen de la industria.Gillham, director de fotografía y compañero sentimental de Channing durante 25 años, falleció en 2014 a los 58 años. La intérprete reconoce que la pérdida resultó mucho más dolorosa de lo que inicialmente había imaginado y que el duelo tuvo un efecto retardado sobre ella. Según explica, aquella muerte terminó alterando el rumbo de su vida y contribuyó a que adoptara una existencia mucho más apartada.La actriz dejó Maine y vendió su vivienda de Los Ángeles antes de instalarse en Londres en 2019. Allí ha encontrado una rutina alejada de la exposición pública y asegura que se siente satisfecha con su condición de “reclusa”. Su jornada comienza habitualmente en la cama, donde aprovecha las primeras horas para escribir en su diario, aunque antes se ocupa de las necesidades de su perro. Con su habitual sentido del humor, reconoce que a su edad “la vida está guiada por las funciones corporales”.Jeff Conway, Olivia Newton-John, Stockard Channing y Didi Conn en un reencuentro protagonizado en el 1998.Ron GalellaSu día a día, según relata, está lejos del glamour asociado a la actriz que dio vida a una de las protagonistas más recordadas de Grease. Channing habla de comidas sencillas, como ramen o ensaladas, y de una ropa sin grandes pretensiones. De hecho, explica que buena parte de sus prendas de marca pertenecen a las décadas de los ochenta y los noventa. Leer, practicar pilates y ordenar la casa ocupan también parte de su tiempo: “Trastear es mi meditación; mover cosas de un montón a otro”, afirma.La intérprete, que no tiene hijos, también aborda en el ensayo la posibilidad de haber formado una familia. Reconoce que durante su juventud llegó a planteárselo, aunque con el tiempo ha asumido que tampoco los hijos garantizan compañía o cuidados en la vejez. Antes de iniciar su relación con Gillham en 1990, Channing estuvo casada en cuatro ocasiones: con Walter Channing Jr., Paul Schmidt, David Debin y David Rawle. Sobre esos matrimonios, considera que cada uno representa una etapa diferente de su vida y relaciona su propia evolución con la de Rizzo, el personaje que la convirtió en un icono.Precisamente, su trayectoria profesional también aparece ligada a distintas generaciones de espectadores. Channing explica que algunos la identifican por Practical Magic, otros por The West Wing y los más veteranos por Grease. A sus 82 años, tampoco tiene claro si volverá a actuar después de dirigir un espectáculo en Edimburgo este año. Su futuro profesional, admite, está abierto: “Actuar es como todo en la vida; nunca se sabe qué va a pasar”.