Después de un trabajo de décadas por erradicar enfermedades y a pesar del consenso científico sobre los beneficios de las vacunas, el movimiento Make America Healthy Again (“Volver a Estados Unidos Saludable de Nuevo”), liderado por el secretario de Salud Robert Kennedy, está imponiendo su agenda antivacunas en la primera potencia mundial. El presidente Donald Trump firmó el lunes una orden ejecutiva que reduce el número de vacunas recomendadas para los infantes, promueve que se distancien las dosis, ordena al Departamento de Salud nuevas investigaciones sobre sus efecto y reclama a los estados, que son quienes tienen competencias, que revisen sus protocolos.Aunque el decreto no tiene ningún efecto inmediato sobre el calendario de vacunación infantil, lo tendrá si los estados gobernados por republicanos siguen las nuevas recomendaciones federales y, en todo caso, ayuda a desacreditar todavía más el método más efectivo que ha encontrado la ciencia para reducir o eliminar ciertas enfermedades.El presidente relaciona vacunación infantil con autismo y exagera el tamaño de las dosis: “Como una botella de refresco”“La orden presidencial recomienda que todos los niños reciban las vacunas necesarias para protegerse contra 11 enfermedades, una reducción con respecto a las 18 enfermedades recomendadas por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en el 2024″, informó la Casa Blanca en un comunicado. Además, la orden promueve que se separe la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola en tres dosis distintas, que deberían ser administradas en visitas médicas separadas.La Casa Blanca no tiene competencias sobre las vacunas, pero ha aconsejado a los estados que cuentan con requisitos de vacunación para asistir a la escuela que modifiquen sus leyes parta adaptarlas al calendario preferido por la administración. El Departamento de Salud ya trató de introducir cambios en el calendario de vacunación a principios de año, pero fueron bloqueados por un juez federal. Es probable que esta nueva orden ejecutiva también acabe en los tribunales.Varios expertos en salud pública se han mostrado preocupados porque el calendario de vacunación es resultado de años de estudios rigurosos, a los que la Administración Trump ha hecho caso omiso en beneficio de una agenda política. El presidente, que firmó el decreto en el despacho oval de la Casa Blanca acompañado de cargos sanitarios de su gabinete, como Kennedy, celebró el anuncio como “una gran victoria para los derechos de los padres, los derechos religiosos y constitucionales y para la ciencia de referencia”.Lee tambiénDurante su comparecencia, el presidente volvió a insinuar la afirmación infundada de su secretario de Salud de que la vacunación infantil está relacionada con el aumento de trastornos del espectro autista, a pesar de que más de 40 estudios en distintos países, en los que participaron 5,6 millones de personas, han concluido que no existe ninguna relación. También exageró el tamaño de las dosis de vacunas que reciben los niños, que afirmó que son del “tamaño de una botella de refresco”, cuando no se acercan a ello ni remotamente: la vacuna contra la rubéola, por ejemplo, contiene 0,5 mililitros.El senador republicano Bill Cassidy, presidente de la comisión de Salud del Senado, criticó abiertamente la medida de Trump. “Soy médico, y esta orden ejecutiva es errónea. El presidente no tiene los conocimientos necesarios para realizar estos cambios”, afirmó el representante de Luisiana, que recientemente perdió las primarias para su reelección frente a un candidato apoyado por Trump.En paralelo, el lunes dos senadoeres republicanos publicaron un primer lote de mensajes de texto extraídos del antiguo teléfono oficial del doctor Anthony Fauci, el hombre a cargo de la respuesta contra el coronavirus durante el primer mandato de Trump. Como parte de una investigación que busca incriminar al entonces director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, publicaron un intercambio de mensajes con el doctor Vivek Murthy en el 2021, cuando este formaba parte del consejo asesor sobre covid del presidente Joe Biden.Los republicanos publican mensajes del teléfono de Fauci para tratar de demostrar que mintió sobre los efectos de las vacunas de covid en el embarazoMurthy preguntó a Fauci sobre los posibles riesgos de las vacunas contra la enfermedad para las personas embarazadas y este respondió que no había “ningún dato ni motivo teórico para creer que sería preferible vacunarse al principio del embarazo en lugar de hacerlo más adelante”. Y añadió: “Dado que muchas personas presentan una tormenta de citocinas y fiebre importantes después de la segunda dosis, esto podría estar asociado teóricamente con un aborto espontáneo durante el primer trimestre”. En otro mensaje, Fauci afirmó que había que “sopesar los posibles riesgos frente a los beneficios” de vacunar a embarazadas, aunque determinó que una infección por coronavirus podía ser “especialmente” grave durante el embarazo.Los republicanos han recriminado a Fauci que en público no mostró las mismas dudas que en privado sobre la vacunación de mujeres embarazadas. Lo cierto es que estos mensajes se produjeron antes de un estudio tras el que los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades recomendaron que las personas embarazadas recibieran la vacuna, pues no existía un aumento del riesgo de aborto espontáneo. Además, se determinó que las personas embarazadas tenían más posibilidades de contraer la enfermedad, por lo que los beneficios de la vacuna superaban a los riesgos.A tres meses de las elecciones legislativas de mitad de mandato, los republicanos están intensificando sus esfuerzos por desacreditar las vacunas, a pesar de que estas cuentan con el consenso científico y la aprobación social. Sin embargo, el auge de movimientos contra la ciencia ha llevado a cada vez más padres a no vacunar a sus hijos, lo que pone en riesgo la salud pública, y las nuevas directrices de la Administración Trump podrían generar todavía más miedo y alarma social.