Este lunes la tierra se abrió bajo el Valle del Cauca, en Colombia. Un terremoto de magnitud 7,4, con epicentro en San José del Palmar, sacudió el suroccidente del país y provocó daños importantes en Cali, Pereira y Quibdó, sumándose a la larga lista de temblores que han golpeado a América Latina este año. Llegó semanas después de una tragedia mucho más letal en la costa oeste de Caracas, cuando dos terremotos separados por apenas 39 segundos derrumbaron edificios y dejaron una cifra de muertos que hoy ronda los 6.000.Aunque todavía es pronto para conocer el panorama completo en Colombia, factores como la magnitud, la profundidad, la ubicación del impacto y el tipo de infraestructura ya dan una idea de las pérdidas humanas que podría enfrentar el país, y de cómo podrían diferir de lo vivido en Venezuela.Un solo temblor frente al 'doblete sísmico'Aunque ambos sismos entran en la misma categoría “mayor” de la escala sísmica, entre magnitud 7,0 y 8,0, raras veces se producen en un mismo contexto. Venezuela sufrió un infrecuente 'doblete sísmico' lo que provocó una primera sacudida de magnitud 7,2, y, menos de un minuto después, otra todavía más fuerte, de magnitud 7,5. Las estructuras que quizás habrían resistido un solo golpe no tuvieron oportunidad frente a dos.Un terremoto a mayor profundidadLos terremotos que sacudieron a Venezuela ocurrieron a apenas 10 kilómetros de profundidad. Según la Agencia de Energía Nuclear (NEA, por sus siglas en inglés), cuanto más superficial es un terremoto, más violento resulta el movimiento del suelo y más víctimas deja. El terremoto colombiano, en cambio, se originó a 110 kilómetros de profundidad, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés). Esos cien kilómetros adicionales de roca absorbieron buena parte de la energía antes de que llegara a la superficie.Una región menos urbanizadaLa geografía podría ser el factor que más separe a estos dos desastres. El epicentro colombiano golpeó cerca de poblaciones pequeñas, en una región que, salvo por algunos grandes centros urbanos, sigue siendo en gran parte naturaleza sin urbanizar. La ciudad más afectada fue Cali, a 250 kilómetros del epicentro. Caracas, de tamaño similar a Cali, absorbió una sacudida mucho más intensa. Las comunidades venezolanas más golpeadas fueron Caraballeda y La Guaira, en una franja costera densamente urbanizada. A su vez, Caracas se asienta sobre una cuenca sedimentaria profunda, una característica geológica que amplifica las ondas sísmicas en lugar de amortiguarlas.Un número de víctimas muy inferiorApenas media hora después del doble terremoto venezolano, el USGS calculaba en un 33% la probabilidad de que la cifra de muertos superara los 10.000. Ese porcentaje ha subido al 43%. Ya hay más de 6.300 muertes confirmadas, más de 60.000 hospitalizados, y las redes venezolanas de personas desaparecidas estiman hasta 42.000 sin localizar. En Colombia la tragedia sigue en desarrollo: en las primeras 24 horas, Colombia reportó 132 fallecidos, una cifra que se espera aumente. Por ahora, el USGS calcula en un 32% la probabilidad de que el país supere las 1.000 vidas perdidas, un número muy por debajo de las predicciones en Venezuela.Mejores infraestructuras urbanasEn conversación con La Vanguardia tras el terremoto de Caracas, Christine Goulet, directora del Centro de Ciencias Sísmicas del USGS, explicó que la magnitud de la destrucción suele depender menos del terremoto y más de cómo construye un país sus edificios. La población afectada en Venezuela vive mayoritariamente en edificacciones de mampostería de ladrillo sin refuerzo, un tipo de estructura que el USGS señala como vulnerable. En Colombia ocurre lo mismo pero con muros de tapia reforzados con madera. Aunque ambos paises tuvieran edificaciones vulnerables, la diferencia está en que en Venezuela el suelo sacudió dos veces.Costes económicos más bajosEl USGS proyecta que el terremoto venezolano borrará entre un 5% y un 20% del PIB del país. Colombia, en cambio, podría registrar pérdidas por debajo del 1%, aunque las autoridades advierten que todavía se está evaluando el panorama completo.Por ahora, Colombia sigue contando el costo de su propio desastre. Pero si las predicciones no fallan, el país podría librarse del tipo de pérdida catastrófica que ha devastado a Venezuela este año.