La drástica decisión dirigencial que marcó el inicio de la temporada en River sigue dando que hablar. En su reciente conferencia de prensa, el presidente Stéfano Di Carlo abordó de lleno el conflicto en torno a los jugadores apartados y justificó la medida bajo una estricta lógica de reestructuración.

El mandatario explicó que la determinación respondió a una necesidad estrictamente futbolística, vinculada directamente a la llegada de los nuevos refuerzos: "Para poder incorporar, tenés que sacar, y el costo de plantilla y las incorporaciones se afrontan con los recursos que liberás del otro lado". Asimismo, detalló que se trató de un grupo muy numeroso de profesionales que no iban a tener rodaje en el primer equipo bajo la conducción técnica, lo que obligó a la dirigencia a tomar una postura drástica que los métodos tradicionales no lograban resolver.

"Es inadmisible la cantidad de derrotas que estamos teniendo": Stéfano Di Carlo rompió el silencio en River

Autocrítica y el reconocimiento del error en las formas

Pese a defender el fondo de la decisión, Di Carlo no esquivó la autocrítica y se refirió al impacto que generó la forma en la que se manejó la situación con los futbolistas afectados. El mandamás fue contundente al evaluar lo ocurrido puertas adentro: "No tengo dudas, reflexionando y viendo tiempo después lo que ha ocurrido, que fue un error en cuanto a las maneras, a la decisión del lugar donde se decidió separar a los jugadores".