La discriminación contra personas LGBTIQ+ en El Salvador, medida por un estudio de ORMUSA, muestra un foco que pocos esperaban. (Diciembre 12, 2021. REUTERS/Jose Cabezas).La discriminación y la violencia que enfrentan las personas LGBTIQ+ en El Salvador superan la esfera de los actos individuales de rechazo y constituyen factores estructurales que afectan múltiples dimensiones de la vida cotidiana. Así lo expone la Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz (ORMUSA) en su reciente investigación sobre medios de vida de las personas LGBTIQ+ publicada en 2026, donde se documenta cómo estos obstáculos limitan el acceso a derechos fundamentales y condicionan las posibilidades de construir proyectos de vida en condiciones de igualdad.El estudio revela que la discriminación se manifiesta en todos los espacios donde las personas LGBTIQ+ desarrollan su vida diaria. Los espacios públicos concentran la mayor proporción de experiencias de discriminación reportadas (40.06 %), seguidos por el entorno familiar (33.70 %) y las comunidades (21.82 %). PUBLICIDADTambién se identifican altos niveles de exclusión en instituciones responsables de garantizar derechos fundamentales, como servicios públicos de salud, centros educativos e instituciones del sistema de justicia, donde persisten prácticas discriminatorias que afectan la confianza y limitan el acceso efectivo a servicios esenciales (18.51 %).En el ámbito laboral, casi una de cada cinco personas (19.89 %) reportó haber experimentado discriminación, lo que impacta directamente las oportunidades de inserción y desarrollo profesional.Las consecuencias de estas experiencias van más allá del momento en que ocurre la discriminación. Más de un tercio de las personas participantes (37.02 %) manifestó sentir miedo de regresar al lugar donde fue discriminada, mientras que 22.38 % señaló haber evitado buscar nuevamente determinados servicios. PUBLICIDADEstas respuestas reflejan un proceso de desconfianza que termina restringiendo el acceso a derechos, debilitando la participación social y profundizando la exclusión.El documento de 2026 compara calle, hogar y vecindario, además de hospitales, escuelas y justicia, y reconstruye el rastro posterior de cada episodio cuando la gente decide no volver. (EFE/Armando Escobar/Archivo)