Un tribunal de Israel ha paralizado el plan del Gobierno para poner cocodrilos en un foso alrededor de la prisión de Ketziot, en el sur del país, no por atentar contra los derechos humanos de los miles de palestinos que están encarcelados en ese lugar, sino por vulnerar el bienestar de los animales.
El Gobierno está excavando el foso –con un presupuesto de 7 millones de dólares– con base en una idea del ministro de Seguridad Nacional, el colono y exconvicto Itamar Ben Gvir, que dice emular el modelo 'Alligator Alcatraz', el centro de detención migratoria del sur de Florida, para apresar a “terroristas de Hamás”.
“Que todos los terroristas sepan que quien aterrorice a nuestra gente acabará durmiendo entre cocodrilos”, dijo la semana pasada la ministra israelí de Protección del Medio Ambiente, Idit Silman, del Likud (partido del primer ministro Benjamín Netanyahu). A su lado, Ben Gvir exclamó: “En Oriente Medio, los que mandan tienen que ser estrictos, así funcionan las cosas”.
El Tribunal de Distrito de Jerusalén ha suspendido temporalmente el proyecto tras una petición de urgencia presentada por la organización israelí Let the Animals Live ('Dejad a los Animales Vivir'). La abogada Hagit Gluska, del departamento legal de Let the Animals Live, ha dicho a EFE que “el espectáculo” de los dos ministros, que acudieron a la prisión la semana pasada, responde a “fines electorales”, dos meses y medio antes de los comicios generales del 27 de octubre.






