Un tribunal sirio condenó a muerte este martes ‘in absentia’ al expresidente Bashar al Assad por crímenes de guerra y de lesa humanidad, junto a otras ocho personas, entre ellas el antiguo jefe de seguridad de la provincia de Derá Atef Nayib, el único de ellos que no se encuentra prófugo de la Justicia.

Al Assad, quien huyó hacia Moscú con su familia cuando las fuerzas islamistas y rebeldes se acercaban a Damasco en diciembre de 2024, fue hallado culpable de los delitos de asesinato premeditado, torturas, detención arbitraria y otros crímenes de lesa humanidad, informa la agencia siria de noticias Sana.

En cuanto a Nayib, primo del expresidente sirio, el tribunal consideró probado que como jefe de seguridad de Derá supervisó las torturas y el resto de crímenes que se produjeron durante las protestas de 2011 en esa provincia en el sur del país, en el marco de la revolución regional de la Primavera Árabe.

El Ejército sirio aplastó el levantamiento al término de diez días de asedio sobre la ciudad. Algunas ONG cifran en 224 los civiles muertos, entre ellos muchos menores de edad, además de 81 militares muertos por disparos en la espalda, probablemente tras negarse a sofocar las revueltas.