“Creo que todos sabemos que no voy a quedar en libertad bajo fianza, pero gracias por su tiempo”.
Las palabras, pronunciadas con cortesía, fueron las que Daniel Kinahan dirigió al tribunal de Dublín que este domingo ordenó su detención preventiva, en una audiencia que apenas duró 13 minutos y que se celebró nada más ser extraditado desde Emiratos Árabes Unidos a Irlanda para responder por cargos de tráfico de drogas y blanqueo de capitales.
Acto seguido, se disculpó ante los jueces por no tener un abogado y aseguró que “si tenía tiempo” contrataría uno.
Los modales de Kinahan, de 49 años, parecen más propios de un banquero, un abogado o un catedrático que de quien figuraba entre los hombres más buscados del mundo y es señalado como el presunto líder de un supercartel dedicado al tráfico de narcóticos.
Según las autoridades policiales, la organización encabezada por Kinahan mueve cocaína y heroína por Reino Unido y varios países europeos, con un valor estimado de 1.000 millones de dólares al año.










