Un tribunal sirio ha condenado en rebeldía al expresidente Bashar al Asad, derrocado en diciembre de 2024 y exiliado en Moscú, a la pena de muerte por varios delitos, incluidos crímenes de lesa humanidad, en la primera sentencia contra el dictador, cuya negativa a abandonar el poder en 2011 llevó a Siria a una cruenta guerra civil.
El juez Fakhr al Din al Uryan, del tribunal penal número 4 de Damasco, ha leído este martes la sentencia contra Al Asad y otras ocho personas, condenadas también a muerte, incluido el hermano del expresidente, Maher al Asad, y su primo Atef Najib.
“La contribución del criminal Bashar al Asad a los crímenes fue la de máximo responsable en la toma de decisiones, quien movilizó a las instituciones estatales para cometerlos”, ha afirmado el juez. Por ello, el tribunal ha declarado culpable al exmandatario del “delito grave de asesinato premeditado e intencional de más de una persona y de niños, así como del delito grave de tortura y detención arbitraria, y de cometer crímenes de lesa humanidad”.
En la audiencia del martes, estaba presente Atef Najib, quien fue el jefe de la rama de Seguridad Política en Deraa, localidad del sur de Siria donde comenzaron las revueltas populares en 2011.










