La toma de un medicamento se hace muchas veces de forma rutinaria. Sin hacerse demasiadas preguntas. Pero la realidad es que por actuar en piloto automático podríamos estar incurriendo en errores que pueden reducir la eficacia de los tratamientos, entre otras consecuencias negativas. En cambio, adoptar algunas acciones concretas y sencillas no solo ayudan a cuidar la salud, sino a preservar el medio ambiente.¿Todos los comprimidos pueden cortarse? ¿Y colocarse en un pastillero? ¿Por qué no todos los blísteres son iguales? ¿Qué implican las diferencias? ¿Dónde conviene guardarlos? ¿Los remedios vencidos van al inodoro o al tacho de basura? ¿Es esa la forma correcta de descartarlos? Algunos de los interrogantes resueltos por expertos en relación al uso, conservación y descarte de medicamentos.Dónde guardar los medicamentos (y dónde no)El primer punto a tener en cuenta es que las condiciones en las que se guarda un medicamento forman parte de su uso correcto, advierte la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEMe), en una serie de recomendaciones emitidas recientemente en las que recuerdan que los fármacos deben conservarse de acuerdo con las indicaciones que figuran en el prospecto y mantenerse en un lugar seco, protegidos de la luz y alejados de fuentes de calor y humedad.Por esa razón, “baños y cocinas no suelen ser los sitios más adecuados”, aclaran desde CAEMe.También, una pauta que sabemos de memoria y que, sin embargo, no siempre cumplimos: deben mantenerse siempre fuera del alcance de niños y animales.Y, siempre que sea posible, conservarse en su empaque original. Esto último no solamente permite preservar las condiciones previstas por el fabricante, sino también identificar correctamente el producto y mantener disponible la información necesaria para su uso, precisan.Suscribite a Buena VidaCada quince días, Florencia Cunzolo te cuenta lo último para cuidar tu salud y sentirte bien. Registrate acá. “Guardar correctamente un medicamento es una parte esencial del tratamiento. Una conservación inadecuada puede comprometer su calidad y, en consecuencia, afectar su eficacia o seguridad. Por eso es importante respetar las condiciones de almacenamiento indicadas para cada producto y revisar periódicamente la fecha de vencimiento”, señala Carolina Sian, directora de asuntos regulatorios de CAEMe.¿Y qué pasa con los medicamentos que necesitan frío? Según las recomendaciones de la cámara, los que requieren refrigeración deberían ubicarse preferentemente en el estante central de la heladera, y no en la puerta ni en el fondo, donde la temperatura suele ser más variable.Pastilleros: qué mirar antes de armarlosEl consejo de conservarlos en su envase original puede convertirse en un ideal difícil de cumplir sobre todo para quienes toman varios medicamentos por día, una situación frecuente especialmente entre adultos mayores y también entre pacientes con enfermedades crónicas que están polimedicados y necesitan ordenar distintas tomas a lo largo del día y la semana.En esos casos, el pastillero puede convertirse en una herramienta de organización.Sin embargo, pasar automáticamente todos los comprimidos de sus envases al recipiente no siempre es una buena idea. Y una de las claves para entender por qué está, literalmente, a la vista: no todos los blísteres son iguales.Claudia Martínez y Mariela Schember, farmacéuticas del Hospital Italiano de Buenos Aires (HIBA), explicaron en un posteo difundido por el Sevicio de Geriatría de la institución que una característica clave es el color.Si el blíster es transparente, señalaron, el medicamento puede ser extraído de su envase original y colocado directamente en el pastillero.Pero la situación cambia cuando ese blíster es amarillo o ámbar: en esos casos, el envase cumple la función de proteger de la luz a un medicamento fotosensible.Por eso, en lugar de retirar la pastilla, recomiendan recortar el blíster alrededor de la dosis, sin dañar la burbuja que contiene la cápsula o comprimido, y colocarlo así dentro del pastillero.Los frascos opacos que contienen comprimidos en su interior se comportan de la misma manera que los blíster de color. En el caso de necesitar trasladarlos a un pastillero, aunque no es lo ideal, una opción es buscar uno oscuro o colocarlo en un espacio en el que no sean alcanzados por la luz, como un cajón, sugirieron.Hay un tercer tipo de blísters que exigen atención: los que son completamente de aluminio. En esos casos, además de proteger de la luz, el envoltorio brinda protección frente a la temperatura y la humedad. La recomendación de las especialistas del HIBA es, nuevamente, no retirar el medicamento, sino cortar alrededor de la burbuja sin dañarla y guardarla así en el pastillero.La farmacéutica Nadua Nacul, en información difundida por la Fundación Iberoamericana de Salud Pública (FISP), plantea como recomendación general conservar el blíster al organizar la medicación.“El blíster no es solamente el envase del medicamento, sino que está diseñado exclusivamente para protegerlo del aire, de la luz, del calor y de la humedad”, explicó.¿Qué puede ocurrir al sacar el comprimido y dejarlo durante días dentro del pastillero? Según Nacul, al quedar expuesto, puede degradarse, deformarse, perder estabilidad o disminuir su efecto. Además, se pierde información importante asociada al envase, como el lote y la fecha de vencimiento.Por eso, sostiene que, si es necesario utilizar un pastillero, “lo ideal es cortar cada dosis con blíster incluido”. Así, el medicamento permanece protegido hasta el momento de utilizarlo.¿Se pueden partir o triturar los comprimidos?Otra práctica tan frecuente como desaconsejada es la de cortar comprimidos que no están explícitamente preparados para ello, triturarlos o abrir una cápsula. Los motivos son diversos: puede hacerse para ajustar una toma o, muchas veces, porque existe una dificultad para tragar la medicación.Según el Consejo General de Colegios Farmacéuticos de España, este último problema es especialmente frecuente en niños, personas de edad avanzada y pacientes con determinadas patologías, como Parkinson, ACV o problemas para tragar (disfagia).En algunos casos, la dificultad puede resolverse utilizando una forma farmacéutica que facilite la deglución, apuntan. Entre las alternativas se encuentran las formas líquidas, como jarabes o soluciones orales; las efervescentes; o presentaciones sólidas adaptadas, como comprimidos masticables, dispersables (que se disuelven en agua) o bucodispersables (que se disgregan en la boca).Los especialistas españoles (en una pieza elaborada por RTVE Verifica) llaman la atención acerca de que no todas las formas farmacéuticas de uso oral pueden partirse o triturarse sin alterar sus propiedades. Esa información figura en la ficha técnica y en el prospecto del medicamento.Como regla general, los comprimidos ranurados, es decir, aquellos que incluyen una línea de partición, pueden partirse.Con las cápsulas el criterio es diferente: en general no deben abrirse ni manipularse.Hay excepciones. El Consejo menciona, por ejemplo, algunos antisecretores gástricos como omeprazol, esomeprazol o lansoprazol, cuyas cápsulas pueden abrirse y volcarse en agua o en un alimento líquido. En esos casos, sin embargo, los gránulos que contienen no deben masticarse ni triturarse y tienen que ingerirse inmediatamente o en menos de 30 minutos.Hay, además, presentaciones que directamente no deben manipularse. Es el caso de los comprimidos y cápsulas gastrorresistentes y de las formas farmacéuticas de liberación modificada o prolongada: al partirlas, triturarlas o alterar su presentación, pueden perder justamente las propiedades para las que fueron diseñadas.Una pista que obliga a extremar la precaución son ciertas siglas que pueden acompañar el nombre o la presentación del medicamento, como XR, LP o AP, asociadas a productos con características especiales de liberación. Estas presentaciones no deben fraccionarse.Pero dado que existen excepciones a las reglas generales, ante la duda los expertos coinciden en la importancia de consultar el prospecto y preguntar al farmacéutico o al médico antes de cortar, triturar o abrir un medicamento.Cómo descartar medicamentos vencidos o en desusoLas precauciones no se limitan a la conservación y uso de los medicamentos, sino también a su descarte, instancia en la que solemos cometer errores. ¿Qué debemos hacer con un medicamentos vencido o que ya no se utiliza?CAEMe desaconseja arrojarlos al inodoro o tirarlos directamente a la basura, sin ninguna precaución. La razón es que algunos principios activos pueden generar impacto en el medio ambiente o favorecer usos indebidos.Siempre que en la localidad exista un programa específico o un punto de recolección de medicamentos vencidos o en desuso, la entidad recomienda priorizar esa vía.Cuando no se cuenta con esos mecanismos, las recomendaciones cambian según el tipo de producto.Los comprimidos y cápsulas pueden retirarse de sus blísteres y colocarse dentro de un recipiente junto con materiales como tierra, arena, yerba o café usados. Después, el recipiente debe cerrarse y desecharse con los residuos domiciliarios comunes.Los medicamentos líquidos o en crema, en cambio, pueden descartarse en su envase original, colocado dentro de un recipiente opaco correctamente sellado.Para agujas y viales, la recomendación es utilizar contenedores rígidos y sellados.“Gestionar adecuadamente los medicamentos en desuso contribuye a prevenir la contaminación ambiental por medicamentos, ayuda a evitar la resistencia antimicrobiana, protege la salud humana y animal y reduce el uso indebido de medicamentos”, precisó Sian.Hacia el prospecto digitalPor disposición de la ANMAT, se está incorporando progresivamente en los envases un código bidimensional, QR o Data Matrix, que permitirá consultar desde un celular, tablet u otro dispositivo el prospecto vigente de medicamentos de venta bajo receta y de venta libre. Allí podrá accederse a información actualizada sobre indicaciones, dosis, administración, conservación, advertencias, contraindicaciones e interacciones."La incorporación gradual del prospecto digital representa un avance importante porque permite que pacientes y profesionales accedan en cualquier momento a la última versión aprobada por ANMAT. El formato digital también ofrecerá ventajas en materia de accesibilidad. La posibilidad de ampliar el tamaño de la letra desde un dispositivo móvil, utilizar herramientas de lectura asistida y, en el futuro, incorporar nuevos recursos digitales contribuirá a que más personas puedan comprender adecuadamente la información relacionada con sus tratamientos” , concluyó Carolina Martinenghi, directora de comunicaciones de CAEMe.***➪¿Tenés alguna duda sobre salud y bienestar que te gustaría que abordemos en notas de la sección? 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Claves para armar bien un pastillero y cómo conservar y descartar medicamentos
No todos los comprimidos pueden sacarse de su envase original ni ser cortados. En qué sitios no conviene guardarlos, qué mirar antes de ponerlos en un pastillero y cómo desecharlos cuando se vencen o dejan de usarse.






