La cifra marea a cualquiera, pero el escándalo político que desencadenó es todavía más grande. Casi 4 billones de pesos del Estado quedaron en el centro de una feroz tormenta judicial y twittera que dinamitó los últimos puentes entre la diputada Marcela Pagano y el corazón del Gobierno nacional. Lo que empezó como una duda sobre el destino de los fondos tras una licitación de deuda, escaló a una denuncia penal por malversación, amenazas de juicios cruzados y un intercambio de insultos brutal con Luis Caputo que arrastró al propio presidente Javier Milei a la pelea de las redes sociales. La mecha se encendió por una frase poco feliz. Durante una conferencia de prensa, el titular del Banco Central, Santiago Bausili, titubeó cuando le preguntaron dónde estaba el remanente de una licitación realizada el 29 de julio. “Estoy seguro de que, si buscamos bien, en algún lado están, son bastantes como para no encontrarlos”, soltó el funcionario. Esa respuesta, que pretendía calmar al mercado, fue el argumento perfecto para que Pagano se presentara en los tribunales federales y denunciara a la cúpula financiera por sacar el dinero del circuito legal.
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