Con la reciente victoria de la selección española en el Mundial 2026, el lado más bonito y celebrado del deporte ha salido a relucir entre profesionales y aficionados. Dichos momentos de gloria suelen ser los más recordados por la inmensa mayoría. Sin embargo, competir en las altas categorías también presenta un lado más oculto del que no se habla tanto. En este sentido, son varios los competidores que han vivido dichos triunfos y que desgraciadamente han atravesado por las etapas más oscuras del deporte profesional. Un buen ejemplo de ello es Iker Casillas, miembro y capitán de La Roja cuando conquistó el Mundial en su edición de 2010, el cual deja una lección que siempre lleva consigo. TE PUEDE INTERESAR “El fútbol me dio todo. Pero también me enseñó que no somos invencibles. Que un día puedes estar levantando una copa y al siguiente luchando por tu vida”, exponía el exportero recordando el infarto que sufrió en el año 2019 y que marcó su vida para siempre, especialmente tras una trayectoria deportiva definida por sus logros. Encarar los altibajos El capitán que llevó a la selección española a conseguir el recordado triplete entre los años 2008 y 2012, hablaba del duro punto que supuso su retirada profesional. Este instante de dar un paso atrás y encarar el futuro desde la grada fue especialmente difícil, además de enfrentarse al problema de salud que generó especial preocupación. TE PUEDE INTERESAR “Cuando todo se para, tienes que aprender a convivir contigo mismo. Y eso no es fácil. (…) Ahora valoro cada día. Cada conversación. Cada respiración. Porque entendí que la salud lo es todo. Sin ella, no hay títulos, ni dinero, ni fama que valgan”, exponía el legendario guardameta sobre esa experiencia que le mostró una perspectiva diferente de la vida. En la actualidad, Casillas ha adoptado una rutina más sosegada. Desde sus hijos hasta otros proyectos personales son lo que define su día a día. Su cotidianeidad está marcada por un ritmo más tranquilo, alejado de la presión y emociones a las que se había acostumbrado durante sus años defendiendo la portería y dando valor a los pequeños detalles. Con la reciente victoria de la selección española en el Mundial 2026, el lado más bonito y celebrado del deporte ha salido a relucir entre profesionales y aficionados. Dichos momentos de gloria suelen ser los más recordados por la inmensa mayoría. Sin embargo, competir en las altas categorías también presenta un lado más oculto del que no se habla tanto.