La nueva miniserie basada en el cl�sico libro de William Golding ha suscitado mucha expectaci�n debido a los temas que aborda la obra original y el equipo detr�s del proyecto.Este a�o 2026 se estren� una nueva adaptaci�n del cl�sico de sir William Golding de 1954, El se�or de las moscas, obra escrita contra el liberalismo y los impulsos sociales cooperativos. Golding reconoci� que se inspir� en La isla de coral, novela decimon�nica de Robert Michael Ballantyne en la que tres chicos brit�nicos, abandonados en una isla desierta, sobreviven manteniendo los principios de la moral y las reglas de la civilizaci�n.Golding, que hab�a asistido a las atrocidades de la guerra, neg� la verosimilitud de cualquier desenlace convivencial en tales circunstancias y se propuso escribir un libro que reflejara lo que realmente har�an unos j�venes occidentales en algo parecido al estado de naturaleza. Tal fue el origen de Lord of the flies, que le granje� fama mundial y el Nobel de Literatura en 1983. El libro se sigue recomendando en los colegios. Sus dos personajes principales, Ralph y Jack, se llaman como dos de los de The Coral Island, pero, como es sabido, en la isla que imagin� Golding se produce el colapso de la �tica, y los educados jovencitos se precipitan hacia la brutalidad y el crimen. El predominio de la maldad humana, que es la esencia de su mensaje, figura desde el t�tulo mismo de Se�or de las moscas, que alude a Belceb�. La nueva versi�n de este a�o, miniserie de televisi�n producida por la BBC, y dirigida por Marc Munden, suscit� mucha expectaci�n, porque el guionista es Jack Thorne, creador de Adolescencia.Como suele suceder ante cualquier visi�n pesimista de la humanidad, la cr�tica no ahorr� elogios, y los escasos reproches, como el de Lucy Mangan en The Guardian, lamentaron que la ferocidad no resulte a�n m�s visible y arrasadora. Saludo por tanto a Eileen Jones en Jacobin y a Alberto Rey en El Mundo, que se atrevieron a decir que por muy mini que sea la serie, se hace larga y aburrida. Si quiere usted ver filmado el relato, la mejor versi�n sigue siendo la pel�cula de Peter Brook de 1963. Y tambi�n es recomendable el libro, no porque sea una obra maestra, sino porque va directo al grano y anima a reflexionar sobre la ficticia base antiliberal de su �xito.No hay evidencia emp�rica para ratificar que los j�venes en islas desiertas acaben en la violencia salvaje. En EXPANSI�N record� hace un tiempo dos casos reales. El primero ocurri� en la Polinesia en 1965, cuando seis chicos permanecieron en una isla durante quince meses. Fueron rescatados con buena salud: hab�an formado una peque�a comunidad y se hab�an autoorganizado con armon�a y eficiencia. Mientras que los de El se�or de las moscas se pelean por el fuego, los de esta muestra de la vida real cuidaron su llama para que nunca se apagara, durante m�s de un a�o.El otro caso, mucho m�s conocido, y filmado, fue el accidente de los Andes de 1972, en donde tampoco prevalecieron las fuerzas antisociales. Los supervivientes no s�lo no se mataron entre s�, sino que se ayudaron unos a otros, colaboraron en la medida de sus posibilidades para salir adelante, sacaron lo mejor de cada uno y convivieron gracias a reglas, afecto y fe religiosa.Por cierto, tampoco el estereotipo de la adolescencia es el criminal machista Jamie de Adolescence, que transmite la pol�ticamente correcta fantas�a rousseauniana seg�n la cual el mal no reside en el alma humana sino en el patriarcado occidental, en un "ambiente mis�gino socialmente construido" por hombres blancos, como apunt� Elizabeth Grace Matthew en Law & Liberty.Gracias a Dios, no solamente es realista la posibilidad de la convivencia en libertad, amparada en valores morales de la civilizaci�n, sino que tambi�n la recrearon grandes nombres de la literatura juvenil, como Julio Verne en Dos a�os de vacaciones. Con excelentes actores, un copioso presupuesto plasmado en colorida naturaleza, esta versi�n es inferior a la de blanco y negro de Brook en todo, incluido el final, que fue m�s apropiadamente sobrio en 1963.