Desde los artefactos que se usaban en la antigüedad para predecirlos hasta la posibilidad de que algún día desaparezcan, los eclipses solares totales, como el que se experimentará el próximo 12 de agosto en gran parte de España, están rodeados de aspectos fascinantes, datos históricos y curiosidades.

Los eclipses solares totales comenzaron a predecirse hace unos 2,000 años con ayuda del “ordenador”, el mecanismo de Anticitera, construido en Grecia a mediados del siglo II antes de esta era.

Se trata de la calculadora astronómica portátil más antigua que se conserva. Hecho de bronce, se usaba para predecir los eclipses, mantener un calendario preciso o calcular las fechas de seis certámenes de juegos griegos, como los de Olimpia.

El ordenador analógico fue recuperado del Egeo en 1900, entre los restos de un naufragio, y se conserva en 82 fragmentos. Hubo que esperar hasta este siglo para descifrar el funcionamiento del mecanismo, del que se han hecho reproducciones.

El original estaría formado por una caja de madera de 33 centímetros de alto y 18 de ancho, con dos círculos: uno para el zodiaco y otro para el calendario. Una manivela lateral ponía en funcionamiento una treintena de engranajes sobre diez ejes que accionaban dos agujas —Sol y Luna— para fijar la posición de esos astros respecto de la Tierra cada día del año.