Tras muchas semanas de tiempo húmedo, lluvioso, con días nublados y temperaturas por encima de lo normal para la época del año, la recolección del maíz tardío sufrió un gran retraso. El pasado jueves 6 de agosto, un frente de tormenta acompañado de lluvias y vientos de gran intensidad, avanzó con ímpetu en la región central del país para cortar con ese período de humedad pero no así con la mala racha, puesto que las fuertes ráfagas de 60 a 70 kilómetros por hora provocaron el vuelco de las plantas del cereal que aguardaban ser trilladas provocando severos daños y grandes pérdidas, especialmente en la provincia de Córdoba.Algunas de las localidades más afectadas fueron Oncativo, Oliva, Pilar, Río Tercero y Despeñaderos, precisamente en la zona donde más maíz se siembra en diciembre por el régimen de lluvias y donde restaban por cosecharse gran parte de los lotes sembrados con la gramínea."El viento sur del jueves pasado afectó los maíces del centro-oeste y sudoeste de Córdoba con mayor magnitud, en donde queda aproximadamente entre un 50 y un 60 por ciento de cosecha, debido a las inclemencias climáticas de junio y julio, en donde la alta humedad no dejó avanzar la cosecha. El viento les pegó al cien por ciento de los campos y dependiendo de la fecha de siembra, del híbrido, de la fertilización, los maíces fueron más o menos dañados", contó Marcos Baro, productor, contratista y presidente de la filial Oncativo de Federación Agraria Argentina en diálogo con Clarín Rural.Más allá de las intensas ráfagas, fue la duración que tuvo el fuerte viento lo que más perjuicio causó a los cultivos, ya que sopló durante 12 horas aproximadamente en esa región. "Los maíces más tardíos, los sembrados a partir del 20 de diciembre y principios de enero, tuvieron un poco menos de daño, pero los del 2 al 5 de diciembre están peor", agregó.Conocedor del lugar y con muchos años de cosechas encima, Marcos estima que las pérdidas por vuelco irán del 5 hasta el 30 por ciento, dependiendo del equipo usado y del sentido en que fue sembrado el cultivo, el que otorga mayor o menor resistencia a los vientos del sur como los que arreciaron el jueves pasado."Mientras estuvo húmedo o lloviendo, hasta la semana pasada, no pudimos trabajar, apenas un día o dos a la semana, a veces, algunos productores decidían avanzar con humedades de grano de 15 o 16 por ciento (el óptimo es 13 a 14,5) y otros preferían esperar", relató el contratista. En su campo había logrado recolectar casi el 70 por ciento del cereal previo al viento. "Pero hay productores a los que les hago el servicio de trilla que tienen el 100 por ciento del maíz plantado todavía, ya que no avanzaban por los costos de secado, de 5 a 7 dólares por punto, y porque el maíz tiene un alto flete a Rosario desde acá y los puertos no han tenido contemplación en esto", señaló el productor.Ahora, le toca enfrentar el gran desafío de levantar del suelo la mayor cantidad de plantas posible. En plena tarea de cosecha, aprovechando los días de sol, Marcos y su hijo no cesan con las tareas y anexaron un molinete para lograr capturar más maíces y reducir al máximo las pérdidas de granos que quedarán desparramados en el lote,"Va a ser una cosecha mucho más lenta por la tierra, por que es mucho más difícil cosechar el maíz en estas condiciones, se producen muchas roturas de máquinas, mucho gasto extra, más gasto de combustible, altera todos los los parámetros esto", explicó.
Fuertes vientos volcaron los maíces tardíos que quedaban en pie y se estiman grandes pérdidas de cosecha
Varias localidades de Córdoba fueron severamente afectadas.Calculan perjuicios de entre un 5 a un 30 por ciento.Había lotes enteros sin trillar.







