0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLos delitos en el metro de Barcelona han bajado en un 34% este primer semestre el año, según datos de Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) facilitados ayer. De las 9.388 denuncias de los primeros seis meses del 2025 se ha pasado a las 5.528, contabilizadas hasta el 31 de junio de este año.Siempre se ha dicho que el subsuelo de las ciudades, su red de metro, es un buen espejo de lo que sucede en la superficie. También pasa en materia delincuencial. De ahí que los delitos en la red del suburbano hayan consolidado un descenso que, con menor porcentaje, se está produciendo también en las denuncias en el resto de la ciudad.La presión policial y el valor de las 11.000 cámaras que cubren el suburbano entre los factores del descensoSi se analiza la gráfica de las denuncias de los últimos años, se observa una caída sostenida desde el 2019. Los responsables de TMB enumeran varios factores que justifican estos mejores resultados. Para empezar, la presión policial que se está haciendo en el suburbano, coordinada con el trabajo de la superficie.Hace tiempo que los Mossos d’Esquadra crearon el Área Central Aeroportuaria y de Transporte Público (ACAT) que dirige el inspector Eduard Muñoz. El área tiene su grupo de investigación, sus patrullas uniformadas y sus fura de paisano. Y como concreta el nombre, no trabajan solo en el metro, sino que su zona de acción abarca todo el transporte incluyendo Rodalies, Ferrocarrils de la Generalitat y la red de autobuses. De igual manera que los mossos han especializado a los policías del transporte público, la delincuencia tiene a sus carteristas que solo operan en metro, autobuses o trenes. Y no los puedes sacar de ahí porque les cuesta robar en superficie.Hay otro elemento que ha jugado a favor porque mejora la efectividad policial. Se trata de la apuesta decidida de TMB por la instalación de cámaras de vigilancias. Ya funcionan 11.000, que envían señal en directo al centro de control del suburbano. En esa sala central además de los operadores del metro, también trabajan in situ frente a las pantallas, varios mossos.Esas cámaras permiten tener un visión en directo de prácticamente todo el suburbano, sin apenas espacios ciegos que queden fuera del visionado. Por eso, después de cada denuncia, basta la habilidad del operador para recuperar las imágenes y, con suerte, el retrato de los sospechosos.Lee tambiénLos convoy también disponen de cámaras y cuando un usuario acciona el botón SOS en un andén o dentro de un vagón, inmediatamente la cámara que enfoca esa zona se abre en la pantalla de los operadores de la sala. Y si el incidente ya ha ocurrido, basta con rebobinar hacía atrás y documentar los hechos.La vigilancia privada es otro elemento esencial en la seguridad del suburbano. Un espacio que en los últimos tiempos ha sido incluido en algunas de las ediciones del plan Kampay contra la multirreincidencia de los Mossos d’Esquadra.Unos dispositivos policiales que cuentan con inspectores del metro que participan, como un actor más, el día del plan Kampay. Estos se colocan en las estaciones de metro predeterminadas, filtrando usuarios y solicitando el billete de viaje.Ese descenso de las denuncias en el metro también es equiparable a la bajada general de los delitos que se ha registrado en toda la red catalana, sumando metro, Ferrocarrils y Rodalies. En conjunto, la bajada de denuncias es del 20 por ciento en el primer semestre del año, con mayor incidencia en Barcelona, que concentra la mayoría de los viajeros, y que los delitos se han reducido en un 40%.Escribe y cuenta historias de la mala vida desde que empezó en el oficio del periodismo, desde los tiempos del fax. Autora de 'Desmontando el crimen perfecto'. Convive con dos perros, Simón y Lola; y con todo por aprender