NoticiaUn único sismo profundo sacudió el Pacífico colombiano; en Venezuela, dos movimientos superficiales golpearon con solo 39 segundos de diferencia.Luis Caballero y Daniel Ruiz explican por qué dos terremotos de magnitud semejante pueden generar escenarios completamente distintos. Foto: Juan Pablo Rueda. EL TIEMPOPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD10.08.2026 13:07 Actualizado: 10.08.2026 13:07

El terremoto que sacudió este lunes 10 de agosto al occidente de Colombia, con una magnitud que llegó a 7,4, tiene algunas características que lo diferencian de los fuertes movimientos registrados recientemente en Venezuela, pese a que ambos escenarios corresponden a eventos de gran magnitud. LEA TAMBIÉN De acuerdo con expertos consultados por EL TIEMPO, la comparación no puede hacerse únicamente a partir del número que aparece en la escala de magnitud: la profundidad, el origen tectónico, la cantidad de movimientos y las condiciones de las edificaciones son factores determinantes para establecer los impactos.Cali es una de las ciudades más afecatdas por el terremoto. Foto:Samir RojasLuis Caballero, ingeniero y experto en sismos de la Universidad de La Sabana, explicó que, aunque las magnitudes de los terremotos pueden ser similares, se trata de fenómenos que no son directamente comparables.“El terremoto de Colombia fue un único sismo profundo, originado a más de 103 kilómetros, por lo que se sintió en una zona extensa”, señaló Caballero. En contraste, el escenario registrado en Venezuela estuvo compuesto por dos terremotos superficiales, de magnitudes 7,2 y 7,5, separados apenas por 39 segundos.Esta diferencia resulta relevante porque la ocurrencia de dos movimientos de gran magnitud en un intervalo tan corto puede incrementar considerablemente la exigencia sobre las estructuras. Según Caballero, “esta combinación produjo una demanda mucho más severa, porque el segundo movimiento impactó estructuras que ya habían sido exigidas y posiblemente dañadas por el primero”.Por su parte, el ingeniero Daniel Ruiz, director del doctorado en Ingeniería de la Pontificia Universidad Javeriana, también destacó que el origen tectónico de los dos escenarios es diferente. Mientras el terremoto colombiano ocurrió en el Pacífico, el evento venezolano se produjo en la zona del Caribe. LEA TAMBIÉN En el caso colombiano, explicó Ruiz, el movimiento está relacionado con la interacción de la placa de Nazca y la placa Sudamericana. “La placa del Pacífico, la placa Nazca, que se está metiendo por debajo de la placa Sudamérica y eso, por lo tanto, genera unos sismos de magnitudes muy importantes”, explicó.Edificaciones colapsadas en Pereira, Manizales y Quibdó tras fuerte terremoto. Foto:EFE / Archivo particularVenezuela, en cambio, está asociado con la placa del Caribe y presenta además una particularidad que, para Ruiz, es fundamental al momento de establecer diferencias: allí se produjeron dos terremotos en un periodo muy corto. “En el caso de Venezuela fueron dos terremotos ocurridos en un lapso muy corto de tiempo. En el caso de Colombia fue un único terremoto originado en esa zona de subducción de la placa del Pacífico por debajo de la placa Sudamérica”, indicó.La profundidad también cambia el escenarioLa profundidad del terremoto colombiano es otro de los elementos destacados por Caballero. El hecho de que el sismo se haya originado a más de 103 kilómetros implica que sus ondas sísmicas pueden alcanzar y afectar una zona extensa, aunque esto no significa automáticamente que los daños tengan que ser mayores o menores que los producidos por un terremoto superficial.Los expertos coinciden en que no existe una sola variable capaz de explicar las consecuencias de un terremoto. La magnitud constituye uno de los elementos, pero deben analizarse conjuntamente la profundidad, la ubicación, la duración del movimiento, sus características y la cercanía de las zonas pobladas, además de la vulnerabilidad de las construcciones.Por eso, Caballero advierte que los eventuales daños que se contabilicen después del terremoto en Colombia tampoco deberían atribuirse exclusivamente a la magnitud del evento.La norma sismorresistente, otro factor claveEn Colombia, la calidad y las condiciones de las edificaciones adquieren especial importancia. Los dos expertos señalaron que la norma sismorresistente puede desempeñar un papel fundamental para reducir el riesgo de colapsos y pérdidas humanas.Ruiz explicó que cuando las edificaciones han sido diseñadas teniendo en cuenta las condiciones sísmicas, es esperable que tengan un mejor comportamiento ante un terremoto. “Cuando uno tiene las edificaciones muy preparadas y fueron diseñadas con consideraciones sísmicas, pues es de esperarse que haya menos colapso y, por lo tanto, menos pérdidas de vidas humanas”, afirmó. LEA TAMBIÉN Edificios destruidos en Catia La Mar, La Guaira (Venezuela). Foto:AFPColombia cuenta con el Reglamento Colombiano de Construcción Sismorresistente, conocido como NSR-10. Para Ruiz, mantener los niveles de amenaza sísmica contemplados en esta normativa es fundamental para la seguridad de las construcciones.El ingeniero llamó además la atención sobre la importancia de no reducir los parámetros utilizados para el diseño de las edificaciones frente a los movimientos sísmicos. Según explicó, en los últimos días del anterior gobierno, a partir de un estudio del Servicio Geológico Colombiano, se pretendía disminuir la amenaza considerada para el diseño.“Eso quiere decir que se pretendía que diseñáramos los edificios con valores de aceleración o con fuerza sísmicas inferiores a las que considera nuestra normativa, lo cual va en contravía de la seguridad”, sostuvo.Caballero, por su parte, planteó que el debate sobre la seguridad de las edificaciones no debe limitarse a la existencia de una norma técnicamente sólida. Colombia cuenta, dijo, con una reglamentación sismorresistente técnicamente sólida, pero el reto está en garantizar que se cumpla.Venezuela superó más de 5.000 muertos tras los terremotos registrados hace algunas semanas. Foto:AFP“No se trata únicamente de tener una buena norma”, afirmó. A su juicio, también son determinantes “la correcta aplicación, el control de las obras y el seguimiento durante la vida útil de las edificaciones”.Esto implica revisar especialmente las estructuras construidas bajo normas antiguas, determinar cuáles necesitan reforzamiento y mantener actualizados los inventarios de edificaciones existentes. Caballero también señaló que deben priorizarse las edificaciones esenciales, aquellas cuya operación resulta fundamental durante una emergencia.El riesgo no depende solamente del terremotoLas diferencias entre los terremotos de Colombia y Venezuela dejan así una conclusión central: dos movimientos de magnitud semejante pueden producir escenarios muy diferentes.En Colombia, el evento correspondió a un único terremoto profundo asociado con la subducción de la placa de Nazca bajo la Sudamericana. En Venezuela, en cambio, se presentaron dos terremotos superficiales, de magnitudes 7,2 y 7,5, separados por apenas 39 segundos. LEA TAMBIÉN Gobernación de Caldas lidera PMU tras el sismo que dejó tres muertos en Manizales. Foto:CortesíaPara Caballero, además, las consecuencias finales dependerán de la interacción entre las características del fenómeno natural y la vulnerabilidad de las construcciones. “Los daños también dependen de las características particulares de cada evento sísmico, como su magnitud, profundidad, duración, ubicación y cercanía a las zonas pobladas”, explicó.Por esa razón, reducir el riesgo sísmico no consiste únicamente en esperar a conocer los daños después de un terremoto. También exige revisar previamente las condiciones de las estructuras existentes y reforzar aquellas que lo necesiten.“Reducir el riesgo exige una acción coordinada entre autoridades, diseñadores, constructores, propietarios y entidades responsables”, concluyó Caballero.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud @CaicedoUcros Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.