El próximo 12 de agosto de 2026, un eclipse solar total recorrerá parte del planeta y permitirá observar uno de los fenómenos astronómicos más esperados del año desde Groenlandia, Islandia y el norte de España. Durante unos minutos, la Luna cubrirá por completo al Sol y el cielo tendrá una apariencia similar a la del crepúsculo. Aunque muy poco probable, existe una posibilidad de que el eclipse permita ver algo más: auroras boreales en pleno día.La totalidad no convierte el día en una noche completa, pero sí reduce considerablemente la luminosidad del cielo. En Groenlandia e Islandia, la situación resulta muy interesante porque ambas regiones se encuentran dentro de la zona auroral, el área cercana a los polos magnéticos donde las auroras aparecen con mayor frecuencia.“Durante la totalidad, el brillo del cielo es comparable al crepúsculo civil (el primer período de oscuridad después del atardecer, hasta que el Sol alcanza seis grados por debajo del horizonte del observador). Es poco común ver auroras durante este tiempo, pero de ninguna manera es imposible”, explicó a Space.com Tom Kerss, astrónomo independiente y jefe de observación de auroras de la empresa turística Hurtigruten.Kerss incluso tiene experiencia observando este fenómeno en condiciones de poca oscuridad. El año pasado fotografió auroras en Noruega durante el crepúsculo, demostrando que algunas pueden ser lo suficientemente brillantes como para permanecer visibles antes de que el cielo se oscurezca por completo.El problema será la luz del eclipseQue sea posible no significa que sea sencillo. Durante la totalidad, la propia corona solar será uno de los elementos más brillantes del cielo y podría ocultar cualquier aurora que aparezca cerca del Sol. Por eso, los observadores tendrían que buscar estructuras aurorales en otras zonas del cielo alejadas de la posición del eclipse.“Durante la totalidad de agosto, el brillo superficial de la corona del Sol casi con toda seguridad superaría en brillo a las auroras que estén cerca de ella, pero otras partes del cielo alejadas del eclipse podrían albergar estructuras aurorales visibles”, explicó Kerss.El mayor obstáculo, sin embargo, será la actividad del Sol. Para que una aurora sea suficientemente intensa como para distinguirse durante el eclipse, la Tierra tendría que encontrarse bajo los efectos de una tormenta geomagnética severa, provocada por fenómenos solares como las eyecciones de masa coronal.Los expertos consideran que probablemente sería necesaria una tormenta geomagnética de categoría G4 o G5, las más intensas de la escala utilizada para medir estos eventos. En esas condiciones, las auroras pueden aumentar considerablemente su brillo y extenderse mucho más allá de las regiones donde normalmente son visibles.Los expertos señalan que sería necesaria una tormenta geomagnética muy intensa para que las auroras fueran suficientemente brillantes durante el día. (Foto referencial: Pixabay) Los horarios tampoco juegan a favor“Las auroras brillantes del lado nocturno pueden ser impulsadas por una poderosa actividad de subtormentas, en la que la energía se almacena y se libera”, explicó Kerss. “Las auroras del lado diurno son impulsadas por una combinación de un viento solar favorablemente alineado (que abre las líneas de campo alrededor de las cúspides polares de la Tierra) y una fuerte precipitación directamente en el óvalo auroral. Este último requisito depende de una actividad geomagnética muy fuerte o extrema”.El físico solar Pål Brekke, experto en auroras de la Agencia Espacial Noruega, también considera difícil que el fenómeno pueda observarse. Durante el eclipse solar total de 2015 en Svalbard intentó buscar auroras, pero el cielo no llegó a oscurecerse lo suficiente.“El cielo nunca llegó a oscurecerse tanto; apenas podíamos ver planetas y ninguna estrella”, contó Brekke al medio citado. “Probablemente se debió a que el valle y las montañas cubiertos de nieve reflejaban la luz que entraba desde los lados de la sombra de la Luna, haciendo que el cielo fuera demasiado brillante incluso durante el eclipse”.Además, la totalidad ocurrirá durante la tarde en Groenlandia e Islandia. Eso significa que los espectadores estarán bajo la parte diurna del óvalo auroral, una zona mucho menos favorable para observar este fenómeno que su equivalente nocturno.En España las posibilidades serían todavía menores. Brekke estima que allí sería necesario alcanzar aproximadamente un índice Kp de 9, el nivel más alto de actividad geomagnética. Además, el horario del eclipse no favorecería la presencia de la parte más intensa del óvalo auroral.Una combinación de tres fenómenosA pesar de todas estas dificultades, existe un escenario que podría convertir el 12 de agosto en una jornada astronómica excepcional. Si el Sol expulsa una o varias eyecciones de masa coronal en los días previos al eclipse, una tormenta geomagnética podría llegar a la Tierra justo a tiempo para intensificar las auroras.“Si el Sol lanza eyecciones de masa coronal en los días previos al eclipse, será muy emocionante para cualquiera que vaya a Islandia o Groenlandia, y como la excepcional lluvia de meteoros de las Perseidas también alcanzará su máximo ese día, existe una oportunidad poco común de ver tres de las mayores maravillas del cielo juntas si las condiciones se alinean”, señaló Kerss.Las probabilidades son reducidas, pero no son cero. Si el Sol genera una tormenta suficientemente potente antes del eclipse, quienes estén en Groenlandia o Islandia podrían presenciar una combinación poco habitual de eclipse solar, auroras y Perseidas. De lo contrario, la propia totalidad seguirá ofreciendo uno de los espectáculos naturales más impresionantes del año.Si se produce actividad solar intensa y coincide con el máximo de las Perseidas, el espectáculo podría reunir tres fenómenos celestes extraordinarios. (Foto: Imagen creada por El Comercio MAG usando Gemini)
El eclipse solar del 12 de agosto podría revelar un espectáculo inesperado: auroras boreales en pleno día
El cielo de Groenlandia e Islandia podría ofrecer una combinación extraordinaria durante el eclipse solar total de 2026, aunque los expertos advierten que las posibilidades de observar auroras durante la totalidad son bajas.













