El superávit primario entra en una etapa más difícil: la actividad no repunta y queda menos gasto para recortar. El dato se vuelve relevante en tanto este indicador se convirtió en una de las principales anclas del programa económico de Javier Milei desde los inicios de su gestión. Sin embargo, tras más de dos años de fuertes recortes del gasto, el Gobierno empieza a enfrentar una segunda etapa más compleja: la recaudación sigue débil, la actividad económica no termina de reaccionar y queda cada vez menos margen para profundizar el ajuste sobre el gasto.

Sobre el tema advierte un informe reciente de Invecq que deja en evidencia cómo el escenario fiscal de 2026 presenta mayores dificultades que en los dos años anteriores. Durante el primer semestre, el superávit primario acumulado alcanzó el 0,6% del PBI, por debajo del 0,9% registrado a la misma altura de 2025 y del 1,1% de 2024.

Privatizaciones: el as en la manga fiscal de Javier Milei y Luis Caputo

La diferencia se explica fundamentalmente por los ingresos. En los primeros seis meses del año, la recaudación cayó 5% interanual en términos reales, mientras que el gasto primario disminuyó 1,9%. Es decir, los recursos del Estado vienen retrocediendo a un ritmo mayor que las erogaciones, una dinámica que empieza a reducir la holgura disponible para sostener el resultado fiscal.