Un terremoto de magnitud 7.4 con epicentro en San José del Palmar, Chocó, sacudió a Colombia a las 7:34 de la mañana de este lunes 10 de agosto. El movimiento tuvo una profundidad de 96 kilómetros y una duración cercana a un minuto, según el Servicio Geológico Colombiano (SGC), que lo registró con 32 estaciones sismológicas. El sismo se sintió en Cali, Medellín, Bogotá, Ibagué, Armenia, Pereira y Manizales, y en Venezuela, Ecuador y Panamá. La magnitud tardó unos minutos en establecerse. El SGC reportó primero 6.7 grados y 82 kilómetros de profundidad, luego la ajustó a 6,6 y, en un tercer boletín, la fijó en 7.4 con 96 kilómetros, la misma cifra que calculó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). La estrella en el mapa muestra el epicentro del sismo ocurrido el lunes, 10 de agosto de 2026 en Colombia. (Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) )Con esa cifra, el SGC lo describió como el sismo de mayor magnitud registrado en Colombia durante la última década.Según los datos, en los diez años previos, ningún temblor con epicentro en territorio colombiano había pasado de los 6.5 grados. El del 24 de mayo de 2023, en el mar Caribe frente a Montería, llegó a 6.5. El del 17 de agosto de 2023, con epicentro en San Juanito, Meta, alcanzó 6.1 y fue el que más se recordaba en Bogotá. El último evento de magnitud 7.0 con epicentro en el país fue el 2 de febrero de 2013, en Guaitarilla, Nariño. Nueve años antes, el 11 de noviembre de 2004, se registró uno de 7.2 en Bajo Baudó, Chocó. El terremoto de Muisne, de 7.8 en 2016, se sintió en Colombia y su epicentro estuvo en Ecuador. 1 / 22 | En imágenes: Colombia despierta con un fuerte temblor de 7.4. Un temblor de magnitud 7.4 sacudió este lunes gran parte de Colombia, sin que de momento se haya informado de víctimas o daños, según el Servicio Geológico Colombiano (SGC). - The Associated PressLos antecedentesLos dos terremotos de mayor magnitud registrados en Colombia, en 1906 y 1979, tuvieron su epicentro frente a la costa del Pacífico, en el occidente del país. El 31 de enero de 1906, a las 10:36 de la mañana, un sismo de magnitud 8.8 sacudió la frontera marina entre Colombia y Ecuador. El SGC lo tiene registrado como el más fuerte en la historia del país y uno de los mayores medidos en el planeta. El temblor levantó un tsunami que barrió las playas de Tumaco, Mosquera, El Charco, Guapi y Timbiquí, y dejó 600 personas fallecidas. Setenta y tres años después, la misma zona volvió a romperse. La madrugada del 12 de diciembre de 1979, un terremoto frente a Tumaco, de magnitud 8.1 según el SGC y 8.2 según el USGS, generó olas de hasta seis metros en San Juan de la Costa. La Defensa Civil contabilizó 454 muertos y más de mil heridos, y el tsunami se registró incluso en las costas de Japón, Hawái y México. Fue uno de los sismos más fuertes del siglo XX en Colombia. El Chocó tiene además su propio antecedente. El 18 de octubre de 1992, un sismo de magnitud 7.2 con epicentro cerca de Murindó, sobre la falla del mismo nombre en el medio Atrato, dejó diez muertos, más de un centenar de heridos y daños en 33 municipios. Un día antes, había ocurrido un sismo de magnitud 6.7. Ese evento se originó en las fallas continentales que cruzan el noroccidente. Más antecedentes están en las fallas superficiales de la cordillera, donde la magnitud engaña. El Jueves Santo 31 de marzo de 1983, a las 8:12 de la mañana, un sismo de 5.5 grados, pero a 15 kilómetros de profundidad y sobre el sistema de fallas de Romeral, derrumbó el centro histórico de Popayán. Murieron cerca de 250 personas y la ciudad colonial quedó en ruinas. De esa tragedia salió el primer Código Colombiano de Construcciones Sismorresistentes, base de la norma que hoy rige la construcción en el país. Dieciséis años después, el 25 de enero de 1999, un terremoto de magnitud 6.2 con epicentro cerca de Armenia arrasó el Eje Cafetero. Fue un sismo somero, a unos 17 kilómetros, en una zona densa y con muchas construcciones vulnerables. Dejó cerca de 2,000 muertos y es, hasta hoy, el más mortífero de la historia del país. Su magnitud fue menor que la del temblor de este lunes, y su costo humano, mucho mayor.