Actualizado a las 15:54h.

Nadie mejor que Amancio Ortega puede demostrar que con esfuerzo y trabajo se puede llegar desde lo más bajo hasta la cima. El magnate español pasó de trabajar en una camisería en La Coruña, la ciudad donde se crio, a abrir su propia tienda de ropa, lo que significó la primera piedra del imperio textil que ha ido construyendo en las últimas cinco décadas bajo el nombre de Inditex.

Apenas 15 años después de la apertura de su primer local, el gallego acabaría expandiendo su negocio por toda España y también a nivel internacional. La compañía, con marcas comerciales tan conocidas como Zara, Bershka, Pull&Bear, Massimo Dutti, Bershka, Oysho y Stradivarius, vende en 202 mercados a través de su plataforma online y tiene más de 7.000 tiendas en todo el mundo.

Convertido ya en el hombre más rico de España y el décimo con mayor fortuna del mundo según el ranking mundial de Forbes, Ortega no imaginaba siendo un niño que llegaría hasta el lugar que ocupa hoy. De hecho, nada hacía presagiar que su destino sería el de ser uno de los empresarios más prolíficos de las últimas épocas, especialmente si nos fijamos en sus orígenes familiares y las dificultades económicas que pasaron sus padres para sacar adelante a sus tres hijos.