La Autoridad Nacional Palestina (ANP) informó el pasado 9 de agosto de la muerte de un nuevo preso palestino en una cárcel israelí. Su nombre era Ihab Muhammad Abdul Qader Diab y había sido detenido en diciembre de 2023 en la Franja de Gaza. Aunque la noticia de su fallecimiento es reciente, la Comisión de Asuntos de los Detenidos y Exdetenidos de la ANP cree que la muerte ocurrió el 18 de septiembre de 2024.PublicidadCon Qader Diab, ya son 91 los presos palestinos que han muerto bajo custodia penitenciaria israelí desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, según el recuento del organismo de la ANP. De ellos, 53 eran gazatíes. Debido a las trabas que Israel impone a cualquier organismo palestino o internacional para acceder a sus prisiones, varias organizaciones de derechos humanos consideran que estas cifras podrían estar infradimensionadas.Así, los datos varían según la organización y su metodología. Médicos por los Derechos Humanos–Israel (PHRI) estimó en agosto de 2025 que las muertes de palestinos bajo la custodia militar y penitenciaria de Israel alcanzaban las 94 personas. A estas cifras hay que sumar los palestinos desaparecidos durante la ofensiva israelí a la Franja de Gaza: unos 9.500 según Aldameer.Aunque se sospecha que muchas de ellas estén todavía bajo los escombros que ha dejado el genocidio, también se cree que otras tantas hayan sufrido una desaparición forzada. Es decir, que hayan sido detenidas y encarceladas sin que nadie sepa dónde se encuentran. Israel puede permitirse llevar a cabo este tipo de detenciones con relativa facilidad gracias a la ley de Poderes de Emergencia (Detenciones) de 1979, que consolida la práctica de las detenciones administrativas. Esta figura jurídica permite que una persona sea arrestada sin que se presenten cargos contra ella ni someterla a juicio, mediante órdenes de hasta seis meses que pueden renovarse indefinidamente. En otras palabras, ni la persona detenida ni su defensa conocen cuáles son los motivos por los que se encuentra en prisión.PublicidadDado que no se presentan cargos hasta mucho tiempo después del arresto, es habitual que los allegados de la persona detenida desconozcan su paradero durante meses o incluso años, engrosando de esta manera la lista de personas palestinas desaparecidas. Esta metodología se aplica indistintamente a adultos y menores de edad, contraviniendo lo que cualquier tratado sobre los derechos humanos de los niños establece. Entre ellos, la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989, ratificada por Israel en 1991.Actualmente se estima que hay 9.300 palestinos en las prisiones israelíes, de los que 350 son menores de edad, según los últimos datos de Addamer. En total, unos 3.358 han sido objeto de detenciones administrativas. En abril de este año, UNICEF estimó que solo el 7% de los niños y niñas detenidos en Israel habían sido condenados por algún delito, mientras que la mitad de ellos -un 49%-, estaba bajo órdenes de detenciones administrativas. Es decir, "sin cargos ni juicio ninguno".En este contexto, "la violencia contra los niños ha alcanzado niveles no vistos en décadas, marcados por asesinatos, lesiones y detenciones arbitrarias sin precedentes". Uno de los mayores problemas de las detenciones administrativas es que facilita las torturas dentro de las prisiones israelíes. A ello contribuye la militarización casi total de los centros penitenciarios para palestinos.PublicidadLos numerosos informes acerca de las torturas a prisioneros palestinos en cárceles israelíes elaborados por organismos internacionales y de derechos humanos dan buena cuenta de ello. Uno de los últimos en publicarse fue Living Hell, elaborado por la organización de derechos humanos israelí B'Tselem. La investigación recogía numerosos testimonios acerca de la constante privación de comida y de atención médica, palizas, torturas psicológicas y violaciones que soportaban constantemente los prisioneros palestinos y que, en no pocas ocasiones, como revelan los datos de la ANP, desencadenan la muerte del prisionero.Rehenes por detenidosQue Israel utiliza a los presos palestinos como medida de presión política es algo que todos los palestinos reconocen. Se ha institucionalizado la persecución de los palestinos a través de leyes cada vez más restrictivas y menos garantistas -palabras de Amnistía Internacional- con los derechos humanos de los palestinos. Entre las más recientemente aprobadas está la reforma del Código Penal israelí, que en 2025 flexibilizó las condiciones para aplicar la pena de muerte únicamente a palestinos.Esta es una de las razones que explica el modus operandi de Hamás durante el 7 de octubre de 2023, cuando secuestró a 251 israelíes -la mayoría de ellos civiles-. El objetivo era utilizarlos como moneda de cambio por los presos palestinos encerrados en las cárceles israelíes. El grueso de estas detenciones son consideradas por la población palestina como secuestros, debido a las escasas garantías procesales de las que disponen y a la arbitrariedad de estas detenciones.Desde los ataques perpetuados por la milicia nacionalista palestina contra Israel en 2023, han sido liberados de las cárceles palestinas, aproximadamente 3.800 presos, según los cálculos de este periódico realizados en base a las publicaciones sobre liberaciones masivas recogidas por la prensa local e internacional. El pasado 9 de agosto recuperaron su libertad los últimos 37, que devueltos a las Franja de Gaza por Cruz Roja, según informó el domingo el Comité Internacional de la Cruz Roja, que rebaja la cifra de palestinos liberados a los 2.700.Que se iniciara el proceso de intercambio de rehenes no fue sencillo. El primero se produjo en noviembre de 2023, cuando Hamás liberó a 105 personas, a cambio de que Israel sacara de sus cárceles a otras 240. En enero de 2025, Hamás entregó a otros 25 rehenes vivos y los cuerpos de 8 fallecidos durante su custodia. A cambio, Israel liberó a otros 1.800 palestinos. Con la firma del acuerdo de alto el fuego, en octubre de 2025, la milicia palestina devolvió a sus familias a los 20 últimos rehenes vivos que quedaban en la Franja y los restos de otros 27. Tel Aviv hizo lo propio liberando a 1.808 palestinos y devolviendo los restos de 360.Sin embargo, estos intercambios no cambiaron la base de la dinámica entre las autoridades israelíes y el pueblo palestino. Las detenciones de árabes se siguen sucediendo a un ritmo vertiginoso, sustituyendo y multiplicando a los presos que salen de las prisiones. Al Jazeera ya dio cuenta de esta paradoja en una publicación de 2025: por cada palestino liberado por Israel durante el alto el fuego, detuvo a otros 15. Como resultado, el número de presos políticos en cárceles israelíes se había duplicado desde el inicio de la guerra, dos años antes, un fenómeno que el medio catarí describió como "una nación tras las rejas".