OpiniónEl Ministerio de Seguridad Pública debe emprender una profunda reingeniería de sus controles internos, corregir las evidentes fallas de supervisión y detectar redes de complicidad. Un policía corrupto no es un delincuente común: posee autoridad, accede a información sensible y conoce de antemano los operativosEscuchar10 de agosto 2026, 05:00 a. m.Foto de archivo de mayo pasado: reunión de la mandataria con jerarcas de Seguridad y Justicia. (Jose Cordero/José Cordero) ‌‌‌‌‌‌‌La NaciónAnálisis de opinión en cada editorial de La Nación, medio de referencia en Costa Rica, fundado en 1946.En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.