La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y su homóloga danesa, Mette Frederiksen, han publicado este lunes un comunicado conjunto en el que rechazan “la inmigración descontrolada” y piden centros de repatriación en terceros países.

“Entendemos que muchos puedan cuestionar nuestra colaboración. Provenimos de posiciones políticas muy diferentes y, desde luego, no coincidimos en todo. Somos las únicas dos mujeres jefas de gobierno en la UE. Una de nosotras dirige un gran país del sur; la otra, un pequeño país del norte. Pero nos une nuestro deseo de defender Europa”, comienza la nota publicada en las redes sociales de Meloni.

Ambas afirman: “No aceptamos la inmigración descontrolada a Europa y hemos promovido una política de inmigración rigurosa, tanto en nuestros países como en Europa”.

Italia introdujo controles en aeropuertos y puertos para los viajeros procedentes de España después de lo acontecido en Ceuta y posteriormente el Gobierno español, ante la negativa italiana de levantalos, impuso la misma medida para los que lleguen de Italia.

Las mandatarias aseguran que “nadie puede negar las consecuencias negativas de la inmigración ilegal en nuestras sociedades: aumento de los índices de delincuencia, creciente presión sobre los servicios públicos y erosión de la confianza pública”.