Controlar la tasa de infecciones de transmisión sexual (ITS) no es tarea fácil.

Muchas personas que las portan no presentan síntomas.

Las pruebas de detección son deficientes.

Y las conductas de riesgo pasan fácilmente desapercibidas, ya que, afortunadamente, las relaciones sexuales suelen practicarse en privado.

Sin embargo, las autoridades de salud pública hacen todo lo posible y, en los últimos años, han detectado un marcado aumento en la incidencia de varios tipos de ITS en Europa.