El Titanic naufragó en su viaje inaugural, un hundimiento que se produjo el 14 de abril de 1912, cuando chocó contra un gran iceberg en el norte del océano Atlántico. La tragedia quedó en la memoria colectiva gracias a la película homónima dirigida por James Cameron, que contó con actores de la talla de Leonardo DiCaprio y Kate Winslet. Y también por la banda sonora en la que colaboró Céline Dion, que puso voz al archiconocido My Heart Will Go On.

Pero el Titanic no ha sido el único buque que ha naufragado durante su viaje inaugural. Ese triste hito también lo tiene el Vasa, un navío de guerra sueco construido por órdenes del rey Gustavo II Adolfo de Suecia. Su caso fue aún más desastroso, porque el barco se hundió el 10 de agosto de 1628, tras recorrer poco más de un kilómetro en el puerto de Estocolmo.

El buque pretendía ser una muestra del poderío del Imperio sueco, pero terminó en el fondo normal, en uno de los episodios más anómalos que se recuerdan. Pero no pereció ahí para siempre. Este enorme buque de guerra fue rescatado 333 años después y ahora se exhibe en un museo construido especialmente en la capital sueca.

El Vasa no pasó a la historia como el mejor buque de guerra precisamente, pero su recuperación ha elevado su importancia mucho más de los que se pensó cuando se hundió el 10 de agosto de 1628. Ahora, los especialistas subrayan que se trata de la nave del siglo XVII en mejor estado de conservación del mundo.