OpenAI ha decidido endurecer las medidas de seguridad y detener temporalmente parte de los trabajos internos relacionados con Astra, uno de sus próximos modelos de inteligencia artificial, después de que las últimas pruebas hayan mostrado un salto importante en sus capacidades para programación autónoma y ciberseguridad.La compañía asegura que los resultados obtenidos durante los últimos días son suficientemente avanzados como para que ya no pueda descartar que el modelo haya alcanzado el nivel ‘Critical’ de capacidad cibernética, la categoría más elevada contemplada dentro de su Preparedness Framework, el sistema con el que OpenAI evalúa algunos de los riesgos asociados a sus modelos más avanzados.Por ahora, sin embargo, OpenAI no afirma que Astra haya alcanzado definitivamente ese nivel. Las evaluaciones todavía son preliminares y continúan en marcha. Lo que sostiene la compañía es que el rendimiento observado es lo bastante elevado como para activar precauciones adicionales antes de seguir trabajando con el modelo en determinadas condiciones. Qué significa que una IA alcance un nivel 'Critical'El término puede sonar especialmente alarmante, pero en este caso tiene una definición concreta dentro del sistema de evaluación creado por la propia OpenAI.Según su Preparedness Framework, un modelo alcanzaría el nivel crítico en ciberseguridad si fuese capaz, entre otras cosas, de identificar y desarrollar exploits funcionales para vulnerabilidades de día cero en numerosos sistemas reales especialmente protegidos sin intervención humana. También entraría en esta categoría si pudiera diseñar y ejecutar de principio a fin nuevas estrategias de ciberataque contra objetivos reforzados partiendo únicamente de una instrucción general.Es decir, no se trata simplemente de que una IA pueda encontrar un fallo de seguridad o escribir parte del código necesario para explotarlo. El salto estaría en que pudiera encadenar de manera autónoma las diferentes fases necesarias para realizar ataques complejos contra sistemas reales.Hasta ahora, OpenAI había situado modelos anteriores, incluido GPT-5.6 Sol, en el escalón inmediatamente inferior, denominado ‘High’. En las pruebas realizadas con GPT-5.6, por ejemplo, el modelo era capaz de encontrar vulnerabilidades y algunos de los componentes necesarios para explotarlas, pero no consiguió ejecutar de forma autónoma ataques completos contra objetivos reforzados.Con Astra, la situación parece haber cambiado lo suficiente como para que la compañía considere que esa frontera puede estar acercándose. OpenAI no ha detenido Astra por completoLa decisión tampoco significa que OpenAI haya paralizado el desarrollo de su nueva inteligencia artificial. Lo que ha hecho es suspender las actividades internas relacionadas con Astra que todavía no cumplen las nuevas exigencias de seguridad. El desarrollo podrá continuar en los entornos que sí estén adaptados a esos requisitos reforzados.Entre las medidas anunciadas se encuentran entornos de pruebas aislados, restricciones adicionales al acceso a internet y a herramientas externas, mayores protecciones y cifrado para los pesos del modelo, sistemas adicionales de detección y monitorización y ejecución dentro de espacios aislados o sandboxes.OpenAI también asegura haber implantado sistemas de vigilancia en todas las aplicaciones de Astra que funcionan como agentes, incluidas las utilizadas durante su entrenamiento y evaluación. Estos mecanismos buscan detectar acciones de riesgo o comportamientos que se alejen de las instrucciones recibidas y permiten interrumpir la actividad cuando se identifica una situación potencialmente peligrosa.La compañía prevé además trabajar con organismos gubernamentales y determinadas organizaciones especializadas en seguridad de la inteligencia artificial para comprobar las capacidades reales del modelo antes de avanzar en su despliegue. Un aviso que llega después de varios incidentes durante pruebas de ciberseguridadLa decisión llega además en un momento especialmente sensible para OpenAI. Apenas unos días antes, la compañía reconoció varios incidentes ocurridos durante evaluaciones externas de sus modelos de inteligencia artificial en entornos diseñados para probar sus capacidades de ciberseguridad.En uno de ellos, GPT-5.6 Sol realizó dos acciones fuera del entorno autorizado mientras intentaba resolver ejercicios de ciberseguridad. Entre ellas estuvo el uso de servicios reales disponibles en internet. Las pruebas se realizaban, no obstante, con acceso a la red habilitado deliberadamente y con algunos de los mecanismos de protección del modelo desactivados para poder medir sus capacidades reales.En otra evaluación, una configuración incorrecta permitió que un modelo de OpenAI accediera a internet cuando debía estar trabajando únicamente dentro de un escenario simulado. Como el nombre de uno de los objetivos ficticios coincidía con un dominio existente, el modelo terminó explotando una vulnerabilidad básica de una página web real creyendo que formaba parte de la prueba.OpenAI ha aclarado expresamente que Astra no fue el modelo implicado en estos incidentes ni en el anterior caso relacionado con Hugging Face.