0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialAhora, cuando abramos la puerta, tenéis que salir deprisa hacia la calle y evitar a los individuos que están en la puerta, ¿ok?”. Son las instrucciones de una madre a sus dos hijos, lo que dice a sus pequeños a la hora de salir de su piso de la calle Muntaner, del edificio del Eixample donde una de las viviendas quedó en manos de unas personas que en muy pocos meses lo convirtieron en un punto de encuentro de ladrones y toxicómanos y arruinaron la convivencia de la escalera...“¿Es admisible normalizar que unos niños vivan con miedo al entrar y salir de su hogar? –prosigue esta vecina del edifico en cuestión– ¿Es admisible que unos niños tengan miedo de encontrarse determinadas situaciones o personas en el portal o incluso de ver a gente pelearse con armas blancas y sangre en el suelo de las peleas?”. Esta mujer quería publicar su testimonio en la sección de cartas al director, pero esas misivas se publican firmadas. Y no le hace ninguna gracia la posibilidad de que reconozcan el apellido escrito en su buzón.“¿Es admisible normalizar que unos niños vivan con miedo al entrar y salir de su hogar?”“Y encima hemos de explicar a nuestros hijos aún en edad infantil qué son las drogas, qué significa traficar con ellas y qué es una sobredosis. Tenemos que explicarles por qué hay personas inconscientes en el portal. Y después llegan las preguntas más difíciles ¿por qué no se los lleva la policía? ¿por qué no pasa nada? ¿por qué nadie nos ayuda? Un niño no debería no tener que esquivar un cuerpo tirado en el vestíbulo de su edificio, ni presenciar una sobredosis camino del colegio”.Esta comunidad ya instaló cámaras de vigilancia, contrató un vigilante de seguridad que patrulla los rellanos durante las madrugada, puso una retahíla de denuncias y quejas ante los Mossos d’Esquadra y el Ayuntamiento... Y la escalera vive esta semana una calma muy extraña, una calma llena de tensión. Los moradores del piso de marras se muestran estos días mucho más discretos y reservados. Al menos ya no están todo el rato subiendo y bajando bicicletas. Tampoco se quedan tirados en las zonas comunes, De repente tratan de pasar inadvertidos.Los vecinos dicen que volvieron a pinchar la luzANA JIMENEZAhora, de repente, los moradores del piso de marras hasta se muestran cordiales y educados cuando se cruzan con el resto de vecinos en el ascensor. Agentes de paisano y también uniformados de los Mossos d’Esquadra y de la Guardia Urbana continúan rondando por los alrededores. Hace pocos días los Mossos denunciaron por hurto a uno de ellos, a uno que no acertó a explicar para qué quería subir una bicicleta de alquiler hasta la cuarta planta. De todas formas los vecinos también explican que volvieron a pinchar la electricidad.Lee también“Lo más triste es que los vecinos no empezamos a pedir ayuda ahora. Llevamos tiempo poniendo todo esto en conocimiento de las autoridades. Pero parece que solo cuando los medios pusieron el foco sobre nuestra finca empezamos a recibir la atención que reclamábamos”. Este fin de semana los Mossos y la Guardia Urbana mantuvieron su presencia en las proximidades del edificio. Unos y otros eran conocedores de la problemática a partir de las incontables llamadas al 112 de los vecinos en los últimos meses. Los responsables policiales aseguran que mantendrán esta estrecha vigilancia hasta que se solvente el problema.Escribe y cuenta historias de la mala vida desde que empezó en el oficio del periodismo, desde los tiempos del fax. Autora de 'Desmontando el crimen perfecto'. Convive con dos perros, Simón y Lola; y con todo por aprenderNacido en Salamanca en 1974. Licenciado en Sociología por la Universidad de Granada. Máster en Periodismo Les Hueras de la Universitat de Barcelona. Premio Josep Maria Huertas Clavería en 2008 por su obra Mudanzas . Desde el año 2000 escribe reportajes en La Vanguardia , en su mayor parte sobre el ámbito local.
Sobre niños que esquivan sobredosis en el portal del edificio de la calle Muntaner
Un madre de este maltrecho edificio cuenta cómo viven sus hijos que uno de los pisos fue tomado por toxicómanos







