Laura Garc�a S�nchez nunca tuvo claro que quer�a ser madre, pero no lo descart�. Simplemente pospuso esa decisi�n. Con 45 a�os sab�a que estaba en el �ltimo intento y gracias a un proceso de ovodonaci�n lleg� Noa a su vida. En el camino hay cuatro embriones congelados que no alumbrar� ella, pero s� que le gustar�a poner a disposici�n de otras mujeres. Una decisi�n encorsetada a una norma dise�ada hace 20 a�os: "Yo no puedo disponer de mis embriones. O bien espero a cumplir 50 a�os, mientras sigo pagando su conservaci�n en la cl�nica, o pido dos informes m�dicos que avalen que ya no voy a poder ser madre". Laura reclama que las mujeres puedan tener potestad sobre los �vulos y los embriones, "si hablamos de espermatozoides, es m�s f�cil. A ellos no les examinan si pueden o no, simplemente les dan luz verde para destruir lo donado". Joaqu�n Ll�cer, ginec�logo especialista en Medicina reproductiva y miembro de la Sociedad Espa�ola de Fertilidad (SEF), lo deja a�n m�s claro: "Resulta brusco, pero, en este pa�s, es m�s f�cil que una mujer aborte un embri�n que no quiere, que deshacerse de ellos antes de la implantaci�n". Esta afirmaci�n podr�a dejar de ser as� en los pr�ximos meses si prospera en las Cortes la Proposici�n de Ley de modificaci�n de la regulaci�n sobre la crioconservaci�n de ovocitos, que ya tiene el primer paso dado. El pasado mes de abril, una amplia mayor�a del Congreso (303 votos a favor, 33 en contra y 8 abstenciones) admiti� esta reforma propuesta por el PSOE, que busca igualar la crioconservaci�n de �vulos y semen y reforzar la autonom�a de las mujeres frente a la normativa actual. Vanessa Vergara, directora m�dica de Cl�nicas IVI Espa�a y Portugal, aplaude esta modificaci�n porque puede tener un impacto positivo "al facilitar la toma de decisiones reproductivas m�s libres, informadas y adaptadas a cada mujer, mejorando el uso de la t�cnica y reduciendo barreras innecesarias". Hoy en d�a lo que permite la Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre t�cnicas de reproducci�n humana asistida (LTRHA) es la destrucci�n de los gametos masculinos, pero no la de los femeninos, "al menos con tanta facilidad. A ellos les basta con decir 'ya no los quiero' y listo", apunta Laura. Sin embargo, ellas lo tienen m�s complicado. �Cu�les son los pasos que contempla actualmente la norma? En primer lugar, la crioconservaci�n en bancos autorizados de ovocitos podr� prolongarse hasta que los responsables m�dicos, con el dictamen favorable de dos especialistas independientes y ajenos al centro, determinen que la receptora no re�ne los requisitos cl�nicamente adecuados para someterse a una t�cnica de reproducci�n asistida. En segundo lugar, la ley marca diferentes destinos posibles para los ovocitos crioconservados: el uso por la propia mujer o su c�nyuge; la donaci�n con fines reproductivos; la donaci�n con fines de investigaci�n; y el cese de su conservaci�n sin otra utilizaci�n. En la pr�ctica, los diferentes al uso por la propia mujer son "poco frecuentes", si bien en el caso de Laura s� se da, aunque con el matiz de que ella lo que dona ya es el �vulo fecundado. En este escenario, "la preservaci�n de la fertilidad mediante la vitrificaci�n de ovocitos es pr�cticamente la �nica herramienta eficaz para mitigar el impacto biol�gico de este retraso", se�ala Vergara. Sin embargo, "sabemos que no todas las mujeres acabar�n utilizando esos ovocitos, y la normativa actual limita en cierta medida la gesti�n eficiente de esta realidad", a�ade la experta. En el caso del cese de la conservaci�n sin otro fin, s�lo puede llevarse a cabo cuando se haya superado el plazo m�ximo de conservaci�n fijado por la ley, es decir, cuando concluya el periodo f�rtil de la mujer (en nuestro pa�s fijado a los 50 a�os), sin que se haya optado por alguno de los otros destinos antes mencionados. Todo ello contribuye a producir una acumulaci�n de ovocitos en los bancos autorizados, "como consecuencia de las limitaciones que la norma establece para cesar su crioconservaci�n", advierte Ll�cer y a�ade que "la situaci�n casi nos conduce a que los ovocitos tienen que quedar congelados de forma indefinida". A trav�s de su caso, Laura subraya que "todav�a hay mucho desconocimiento en este asunto. Y mucho estigma. Ni se cuenta que se pasa por este proceso, ni se sabe que ocurre despu�s de que ya no vas a necesitar el material reproductivo. Tambi�n est� el tema econ�mico, no todas pueden seguir pagando una vez finalizado el proceso, que ya de por s� es caro". Ll�cer hace hincapi� en esto: "Las mujeres abandonan porque no quieren seguir costeando la conservaci�n. Y entramos en una din�mica donde no hay igualdad porque no pueden decidir sobre esas muestras". No hay otro pa�s, asegura, que establezca estas trabas para la destrucci�n del material gen�tico congelado de las mujeres. Para la directora m�dica de IVI todo esto es especialmente relevante en un contexto social muy claro: "En Espa�a las mujeres est�n retrasando la maternidad hasta cifras de las m�s altas de Europa, con una edad media del primer hijo por encima de los 32 a�os y tasas de natalidad por debajo de 1,2 hijos por mujer". �Qu� ocurre con los embriones? La reforma de la ley admitida a tr�mite que se debatir� en los pr�ximos meses se reduce �nicamente a la regulaci�n de los ovocitos, aunque quedar�a pendiente la situaci�n de los embriones, que es lo que le preocupa a Laura. Los grupos parlamentarios, durante el debate para considerar su tramitaci�n, tambi�n apuntaron la necesidad de reformar tambi�n qu� ocurre con los �vulos fecundados, pues los requisitos para poder destruirlos son los mismos: no sirve con la simple voluntad, hay que contar con el informe favorable de dos especialistas que acrediten que la mujer no re�ne las condiciones para poder someterse al tratamiento o esperar hasta los 50 a�os. De nuevo, Ll�cer expresa su disconformidad: "Es una aberraci�n y no digo que se haga, pero a una mujer le resulta legalmente m�s f�cil que le implanten el embri�n, quedarse embarazada y luego abortar", pues recalca en que "cuando se habla de interrumpir la gestaci�n a ninguna mujer se le exige nada". Sin embargo, Vergara se muestra m�s prudente sobre la posible enmienda de los preembriones de dos y tres d�as, que hoy en d�a tampoco se pueden destruir sin burocracia de por medio. "Aqu� entran en juego consideraciones �ticas adicionales que no son comparables exactamente con los gametos", sostiene la directora m�dica del IVI. Desde el punto de vista cl�nico y de los pacientes, "ser�a razonable avanzar hacia un sistema que, manteniendo todas las garant�as �ticas y legales, permita procesos m�s �giles y centrados en la voluntad de las parejas o pacientes", defiende Vergara. La importancia de estas modificaciones, concluye la directora del IVI, "radica en encontrar el equilibrio entre los avances cient�ficos y tecnol�gicos, la necesidad de los pacientes y una regulaci�n flexible que permita solucionar los problemas de la sociedad de una forma eficiente con responsabilidad y �tica".