Margarita Álava, de 65 años, llegó desde el cerro Santa Ana hasta Sauces 6 acompañada de su esposo y sus nietos. Ella permaneció fuera del agua debido a una reciente operación en la vista, pero sus nietos ya estaban en la piscina y su esposo Ricardo, de 63 años, se había unido a ellos.La piscina municipal de Sauces 6 fue el lugar escogido por esta familia para pasar parte del domingo 9 de agosto, que coincide con el feriado por el Primer Grito de Independencia. Margarita vive desde hace unos 25 años en Guayaquil y suele trasladarse desde el centro hasta este complejo cuando quiere llevar a su familia a nadar.Publicidad“Siempre vengo aquí a esta piscina porque me encanta, por lo limpia”, contó la mujer, que permanecía pendiente de sus nietos desde uno de los costados. Una de ellas, Isis, llegó desde Manta para pasar sus vacaciones escolares con sus abuelos.La visita a la piscina era la primera actividad que tenían prevista. Al salir, la familia planeaba almorzar y continuar hacia el Malecón para pasear. PublicidadPublicidadMargarita contó que suele llevar a sus nietos a distintos puntos de Guayaquil cuando están con ella y que esta vez esperaban utilizar la Aerovía. Para después de la piscina ya tenía decidido qué quería comer.“Un encebollado”, respondió cuando se le preguntó qué se les antojaba luego de varias horas en el agua.El cielo permanecía nublado durante la mañana y en las piscinas había niños, jóvenes y adultos. La cantidad de usuarios permitía utilizar las instalaciones sin que estuvieran llenas. Cerca del agua se percibía el olor de salchipapas, pollo, hamburguesas y choripanes que se preparaban en los puestos de comida.Óscar Lucas llegó por primera vez junto a sus hijos, Milena y Piero. Los niños llevaban tiempo pidiéndole visitar la piscina, pues la familia suele pasar por el sector para comer ceviche y ellos ya conocían el complejo desde afuera.“Mi hijo siempre dice: ‘Tráigame aquí, tráigame aquí’. Ya les cumplí hoy día”, relató Lucas.PublicidadAntes de llegar pensó que encontraría pocas familias debido al feriado. Sus hijos, que están de vacaciones escolares, aprovecharon la mañana dentro del agua y después tenían previsto salir a comer antes de regresar a casa.Alexandra Cedeño llegó con su hija de 9 años y calculaba permanecer unas tres horas. La niña fue quien pidió ir a nadar y su madre acomodó el tiempo antes de otra actividad prevista para ese mismo día.“Por mí me quedaba guardada”, contó entre risas Cedeño. Después debía llevar a su hija a catequesis, por lo que la visita se concentraría únicamente en las primeras horas del día.Los niños pasaban la mañana dentro del agua y adultos permanecían cerca de las piscinas para vigilarlos o ingresaban junto a ellos. La música acompañaba las actividades del complejo y el cielo nublado se mantuvo durante las primeras horas del domingo.Esta mañana, la ciudad permanecía con bajo movimiento vehicular a diferencia de los días laborales. La gente comiendo en los diferentes restaurantes del norte. Mientras que en el centro de Guayaquil, la mañana dejaba otras postales. En la avenida 9 de Octubre, personas compraban café en un puesto callejero y ciclistas avanzaban por la Ruta Centro, cubriéndose del sol. En la plaza San Francisco, familias descansaban junto a la fuente, frente a la iglesia, y se acercaban a los puestos de comercio instalados en el sitio. Otros grupos de padres de familia aprovecharon para llevar a los niños a espacios de juegos en el malecón Simón Bolívar y también realizar paseos fluviales en embarcaciones. (I)