Actualizado Domingo,

agosto

00:15Abelardo de la Espriella, el nuevo presidente de Colombia, arranca su mandato con medidas que dejan n�tido que la lucha contra la criminalidad ser� frontal, que se acabaron las negociaciones de paz de todo orden y las gabelas carcelarias que otorgaba su antecesor, Gustavo Petro. "Ha comenzado el tiempo de la recuperaci�n del orden, la libertad y la autoridad", declar� en su primer discurso como jefe del Estado, en el Batall�n Pichincha de Cali, frente a centenares de militares, poco despu�s de jurar el cargo.Mientras pronunciaba su alocuci�n, funcionarios de prisiones trasladaban a un centenar de capos y otros delincuentes de renombre desde la c�rcel La Paz de Itag��, municipio pegado a Medell�n, a penales repartidos por todo el pa�s.La mayor�a de ellos manten�an di�logos con el Gobierno petrista para acordar alguna suerte de desmantelamiento de bandas urbanas en el Valle de Aburr� y otros enclaves antioque�os, aunque nunca llegaban a nada concreto y segu�an con sus negocios il�citos. Entre ellos figura el poderoso mafioso Jos� Leonardo Mu�oz, alias Douglas, jefe de La Terraza y antiguo miembro de la sanguinaria Oficina de Envigado (dirime disputas entre narcos), as� como El Indio y Carlos Pesebre.De la Espriella tambi�n mencion� la pol�mica construcci�n de prisiones al estilo Bukele, un dignatario muy popular en Colombia por su combate sin miramientos a las maras: "En mi Gobierno se construir�n megac�rceles destinadas a recluir a quienes representan la mayor amenaza para la seguridad del pueblo". Es una de sus estrategias para combatir a las diversas disidencias de las FARC, el ELN o las Autodefensas Gaitanistas, que utilizaron los ceses al fuego sin supervisi�n y el levantamiento de �rdenes de captura que proporcionaban la pol�tica de Paz Total de Gustavo Petro e Iv�n Cepeda para fortalecerse."Los integrantes de las bandas criminales y del narcoterrorismo tienen dos caminos: someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza decidida del Estado colombiano y su Fuerza P�blica", manifest� De la Espriella. Agreg� que dar�n a conocer "un listado de grupos narcoterroristas con el prop�sito de dotar a nuestra gloriosa Fuerza P�blica de instrumentos" para atacarlos. Y remat� refrendando una de sus promesas de campa�a: "La opci�n del di�logo est� agotada, el Estado fue suficientemente noble y c�mplice".Las cifras de la Polic�a y la Fiscal�a certifican el fracaso de mano tendida: 752 l�deres sociales y defensores de derechos humanos asesinados, 429 masacres, 767 secuestros y 1.541 atentados terroristas en los cuatro a�os de petrismo, n�meros hasta un 40% por encima de las registradas con Iv�n Duque.De la Espriella tambi�n promete hacer la guerra a la corrupci�n, con inteligencia artificial y cadenas de blockchain, y persiguiendo a los culpables incluso m�s all� de las fronteras colombianas. "Acudir� a la Justicia de otros pa�ses y a los mecanismos de cooperaci�n internacional", asegur� tras la ceremonia de investidura. El vicepresidente, Jos� Manuel Restrepo, doctor en Econom�a, prepara un estudio con las graves irregularidades del Gobierno anterior halladas hasta el momento.Fueron precisamente las revelaciones de diversos actos corruptos del c�rculo �ntimo de Gustavo Petro en los �ltimos d�as una de las razones de la ausencia de sus seguidores cuando �ste abandon� el Palacio de Nari�o la ma�ana del viernes, acompa�ado de su hija peque�a y de un grupo de colaboradores. Aunque hab�a convocado "al pueblo" en la contigua Plaza de Bol�var y esperaba a miles de petristas, apenas aparecieron unos 40, seg�n el Ayuntamiento capitalino.Igual de fam�licas resultaron las otras siete manifestaciones del Pacto Hist�rico en otros puntos de la ciudad convocadas para intentar demostrar en las calles el rechazo al "ileg�timo" presidente De la Espriella y despedir a Petro."El Gobierno De la Espriella marca desde el primer d�a un giro contundente, sin matices, un estilo distinto a lo acostumbrado. Es una ruptura con la Paz Total. El discurso ante las tropas, con el tono de mando, supone recuperar el monopolio de la fuerza, derrotar el narcoterrorismo, establecer una gran autoridad del Estado. Todo ello ser� la agenda principal", explica a EL MUNDO el analista Jorge Enrique V�lez. "Tomar� medidas impactantes en los 100 primeros d�as, ser� un Gobierno de orden y resultados r�pidos, con un sello de tendencia a la derecha sin complejos ideol�gicos, y con un gabinete t�cnico que tendr� que demostrar que son ejecutores. Pero tiene un margen muy estrecho. Hereda un pa�s polarizado y debe tratar de unirlo. Y recuperar las finanzas va a ser dur�simo. Destaco el gran apoyo al sector privado, hablan el mismo idioma, y sus relaciones con Estados Unidos, que ser�n fundamentales".