Actualizado a las 10:28h.

Desde que se estrenara en RTVE hace más de una década, 'MasterChef' ha servido para relanzar la carrera de muchos aspirantes a chef. También para aumentar la popularidad de su jurado profesional, especialmente de Jordi Cruz y Pepe Rodríguez, que, a pesar de contar con una reputada carrera en el mundo de la hostelería, alcanzaron la fama nacional gracias a su labor en el concurso.

Al contrario que el cocinero catalán, el dueño y chef de El Bohío (Illescas), con una estrella Michelin, tuvo claro desde pequeño cómo funcionaba el oficio, pues lo vivió en sus propias carnes. De hecho, al toledano la gastronomía le venía en la sangre: su abuela había regentado una casa de comidas junto a su hermana apenas antes unos años antes de que estallara la Guerra Civil y su madre abrió un restaurante en los años 70 bajo el mismo nombre.

Pepe se inició muy pronto en el negocio familiar y fue allí donde, tras un encuentro con un chef profesional que trabajó junto a sus padres, descubrió su pasión por la cocina. Así lo contó hace unos meses en una entrevista en 'El Faro' de la Cadena SER, donde se sinceró sobre su infancia y los problemas que tuvieron que afrontar sus padres para poner en marcha este negocio.