El desembarco de Rueda la letra en Mediaset se presenta como uno de los mayores retos creativos en la industria audiovisual española. Telecinco tiene la posibilidad de explotar una de las pruebas más reconocibles y con mayor atractivo de nuestra televisión —hasta ahora conocida como 'El Rosco'—, pero también la obligación de construir un formato con Carlos Sobera completamente distinto a Pasapalabra. Llegados a este punto, es necesario pararse a analizar todo lo que se sabe, el dilema con el horario de emisión y la vital construcción de una mecánica que sea todo un golpe maestro.
Conviene recordar el contexto antes de entrar en materia. El Tribunal Supremo desestimó hace unos meses los recursos presentados por ITV Studios —productora de Pasapalabra— y Atresmedia, confirmando que el grupo no podía emitir 'El Rosco' al ser una obra protegida por la propiedad intelectual. La sentencia firme determinó que la titularidad de los derechos pertenece a la compañía neerlandesa MC&F. Sin duda, un escollo para Antena 3, pero que la cadena consiguió solventar con el aplaudido estreno de 'AlaZ' el pasado 19 de junio.
¿Cuál iba a ser entonces su futuro más inmediato? La respuesta no tardó en llegar. Mediaset cerró un acuerdo precisamente con MC&F casi un año antes para garantizarse la explotación de la prueba, pacto supeditado a un fallo favorable por parte de la Justicia. Este giro de guion ha supuesto que el grupo audiovisual tenga la mecánica de 'El Rosco'… pero no la marca, puesto que es propiedad de ITV Studios. Sencillamente, el gran círculo compuesto por letras volverá a nuestras pantallas, aunque con otro nombre todavía desconocido.







