Si algo nos ha enseñado el cine de Quentin Tarantino es a respetar a los dobles de acción. En la sempiternamente pendiente de reivindicación Deathproof, disponible en España gracias a Lionsgate+, Kurt Russell da vida a un kamikaze que pasa las noches aterrorizando a mujeres con sus habilidades al volante. Y en Érase una vez en Hollywood, Brad Pitt demuestra que los dobles no solo saben caerse sin hacerse daño. También saben hacerle daño a los demás.Por eso, la historia de Yasutomo Ihara no debería cogernos de improviso. En un mundo, el real, en el que el único doble conocido es Yakima Canutt, es comprensible que el nombre Yasutomo Ihara no te diga nada. Tampoco es que, como Canutt, él apareciera en La diligencia o en Lo que el viento se llevó, sino en la serie de los Power Rangers subtitulada Mighty Morphin. En total, Ihara figura en gran parte de las tres temporadas de Mighty Morphin, con 145 episodios en total.Todos los seguidores de los Power Rangers tenían un favorito, pese a que su personalidad fuese más conspicua que la diferencia cromática. En este caso, lamentamos dirigirnos a los fanáticos del Power Rangers verde, al que daba rostro Jason David Frank. Eso sí, cuando se ponían el casco y había que jugarse el cuello, ahí intervenía Yasutomo Ihara, que, como buen doble, no dejó prueba vital de sí mismo en la serie. Actuó como pide su profesión: como un fantasma.Puede que esto, sumado a un currículo que daba pruebas de su destreza física, acabara por convencerlo. En cualquier caso, casi 25 años después de que Ihara dejara de enfundarse el traje verde, le pusieron los grilletes: lo habían detenido tras diversas denuncias (en algunos medios, no muy fiables, superan la cifra de las 40) por allanamiento de morada. Ihara se colaba en las casas como un Spiderman y, una vez dentro, el héroe se convertía en villano y robaba cuando hubiera de valor en la propiedad.Sin embargo, en varias ocasiones, la casa no estaba vacía y es aquí cuando Ihara practicaba su segunda habilidad, la lucha. Por eso, a las denuncias por allanamiento de morada se suman otras tantas por agresión. El japonés, que comenzó muy joven como doble, apenas cuenta en la actualidad con 43 años y su experiencia curricular previa a tener antecedentes se limitaba al tokusatsu, género nipón basado en la explotación de recursos digitales y efectos especiales, como Godzilla.