Publicidad9 de agosto, 2026 - 00h35El escenario se convirtió en una calle que evocaba un rincón parisino. En esa dirección ficticia se erigió el Cabaret Seco, en medio de hoteles y otros edificios, efecto logrado gracias a una combinación de pantallas de lona e iluminación, un detalle infaltable en sus conciertos. La bailarina estrella de esa sala de espectáculos se deslizó suavemente por toda la extensión de la tarima mientras los músicos (la gran mayoría mujeres) se fueron alineando e incorporando sus melodías (de piano, violín, mandolina) a ese fondo callejero. Durante seis minutos ellos fueron poniendo el ambiente a la noche, hasta que se dispararon los primeros fuegos pirotécnicos de la cita para darle la bienvenida al maestro de este cabaret, que se presentó con un sombrero de media copa y un abrigo largo negros: Ricardo Arjona. A las 20:30 en punto arrancó su esperada presentación en Guayaquil, siendo la locación escogida el Estadio Modelo Alberto Spencer. Este recital es una parada dentro de su gira mundial Lo que el seco no dijo, inspirada en su decimoctavo álbum, muy íntimo y personal, titulado Seco. PublicidadJustamente la esencia del tour es, a través de las 12 canciones del disco, compartir las historias detrás de su infancia, su vieja guitarra y otras vivencias. Por eso introdujo su repertorio con Gritas y Ella, de esa producción, y una versión de salón de su himno El problema.Desde allí el cantautor guatemalteco fue estructurando su lista de canciones de acuerdo con las memorias que compartió con el público, al mismo tiempo que cambiaba el fondo visual. Al llegar a entonar Cabaret, El que olvida, Acompáñame a estar solo, Apnea, la escena fue cambiando, pasando por una noche lluviosa, luego al interior de su cabaret, posteriormente mostrando su destrucción.Al son de Si el norte fuera el sur las pantallas evocaron otro barrio en otra latitud: de Francia a Guatemala, que dieron paso a la proyección de banderas de otros países latinos, incluyendo Ecuador. Desde entonces el show tuvo un toque más caribeño, dando a entender que se vendrían las melodías de sus primeros años de carrera: Lo poco que tengo, Despacio que hay prisa, Dime qué no, Cuándo fue la última vez. PublicidadPublicidadLa nostalgia también se auguró cuando el escenario se pintó como una biblioteca antigua. Entonces Cómo duele, El amor, Te conozco, Historia de taxi, Tarde (en una versión sazonada como flamenco), Mujer de lujo, Todo termina, A ti.La parte más emocionante de la velada fue cuando Arjona se salió del escenario para trasladarse hacia el final de una pasarela en medio de las localidades en cancha. Entonces el artista de 62 años interpretó las canciones pedidas por el público (al inicio del concierto, se proyectó un código QR en pantalla gigante para este efecto). Entre esos requerimientos estuvieron Quiero, Te quiero, Desnuda, Cavernícolas, Pingüinos en la cama, que Arjona cumplió con su guitarra acústica y el coro de mujeres que lo acompañaron.La nostalgia reventó cuando regresó a la tarima para entonar Señora de las cuatro décadas, Fuiste tú, Minutos, Mujeres, un cierre que demostró que sus fanáticos le han seguido desde toda una vida. (E)Publicidad