La confirmación oficial de que el Papa León XIV incluirá a Córdoba en su gira por Argentina en noviembre próximo, ha puesto en marcha un complejo engranaje institucional y político. A casi cuatro décadas del antecedente de 1987, la provincia se prepara para gestionar una movilización humana que será de proporciones históricas, con estimaciones que sitúan la concurrencia entre los setecientos mil y el millón de asistentes.

El predio de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) se perfila nuevamente como el epicentro de las concentraciones masivas, replicando el simbolismo del paso de Juan Pablo II. Sin embargo, el contexto actual, el hecho de que sea un día lunes, y un escenario complejo en materia social y económica requerirá de un trabajo mancomunado y articulado de distintos estamentos para responder a las exigencias de los protocolos internacionales del Vaticano.

Las avanzadas de seguridad que ya recorrieron el territorio nacional han comenzado a delimitar los requerimientos para un esquema que incluirá tanto actos multitudinarios como traslados terrestres urbanos.

“La gente nos llama para ofrecerse a trabajar”.

Para la Iglesia local, la visita de León XIV representa un acontecimiento de fuerte impacto comunitario. El presbítero Munir Bracco, vocero del Arzobispado de Córdoba, no ocultó los sentimientos con que viven este momento: “Estamos felices y con mucha alegría por todo lo que significa para los católicos, que el sucesor del apóstol Pedro, el pastor de la iglesia universal venga a Córdoba, lo percibimos en la gente. Desde que se hizo oficial, a muchos les evoca el recuerdo de la histórica visita de Juan Pablo a Córdoba; me han llegado cientos de mensajes, entre ellos el de una mamá que sus niños ya están haciendo dibujitos para entregarle al Papa”, narró.