Análisis Exclusivo suscriptores Un informe de Asinfar revela que las compras directas de medicamentos crecieron 24,3 % en el primer trimestre de 2026.Expertos atribuyen el fenómeno al deterioro financiero del sistema de salud y advierten que cada vez más pacientes están pagando tratamientos que deberían recibir por las EPS. Foto: iStockPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD08.08.2026 23:31 Actualizado: 08.08.2026 23:31
Los colombianos están destinando cada vez más dinero de sus propios bolsillos para comprar medicamentos que, en muchos casos, deberían recibir a través del sistema de salud. Esa es la principal conclusión del más reciente informe del Observatorio de Medicamentos Radar Farmacéutico, de la Asociación de Industrias Farmacéuticas en Colombia (Asinfar), que encontró que las ventas directas de medicamentos en farmacias y droguerías crecieron 24,3 % durante el primer trimestre de 2026 frente al mismo periodo de 2025. LEA TAMBIÉN El comportamiento contrasta con el crecimiento del canal institucional —por medio del cual las EPS suministran medicamentos a los pacientes—, cuyas ventas aumentaron 9,4 % en el mismo periodo. Para la industria farmacéutica, la diferencia entre ambos indicadores es una señal de que un número creciente de usuarios está recurriendo al mercado comercial para resolver problemas de acceso a medicamentos.Colombianos pagan cada vez más de su bolsillo por medicamentos ante la crisis del sistema de salud. Foto:iStockEsta realidad es un reflejo, según expertos, de la crisis financiera que actualmente atraviesa el sector sanitario tras el cuatrienio del Gobierno del presidente Gustavo Petro, y que, de acuerdo con distintos informes de entidades como la Procuraduría y de organizaciones como Así Vamos en Salud, terminó empeorando el acceso a servicios y el goce efectivo del derecho a la salud.Ventas crecieron Según el informe de Asinfar, entre enero y marzo de este año las ventas totales del sector farmacéutico ascendieron a 8,05 billones de pesos. De ese total, 5,04 billones correspondieron al canal institucional y 3,01 billones al canal comercial, es decir, a las compras realizadas directamente por los ciudadanos.De acuerdo con Hernando Macías, director de Políticas Sectoriales y Farmacéuticas de Asinfar, uno de los factores que explican esta tendencia es la dificultad que han enfrentado numerosos pacientes para recibir oportunamente algunos medicamentos a través de las EPS. “La escasez de medicamentos en los puntos de dispensación termina obligando a muchas personas a adquirirlos directamente en farmacias y droguerías, incrementando así el gasto de bolsillo”, señala el análisis del gremio.En volumen, durante los tres primeros meses del año se comercializaron 310,8 millones de unidades de medicamentos, un incremento de 9,5 % frente al mismo periodo del año anterior. De ellas, 200,7 millones fueron adquiridas por el canal comercial y cerca de 110 millones por el institucional. Aunque el canal institucional movió menos unidades, concentró un mayor valor económico debido a que allí se financian medicamentos especializados de alto costo para enfermedades como cáncer, patologías huérfanas y otras condiciones complejas.Para el salubrista Luis Jorge Hernández, profesor de la Universidad de los Andes, el incremento del gasto de bolsillo no debe interpretarse únicamente como un dato económico, sino como una señal del deterioro en la capacidad de respuesta del sistema de salud. A su juicio, el aumento del 24,3 % evidencia que la cobertura que existe sobre el papel ya no se está traduciendo plenamente en acceso efectivo para los pacientes. “El paciente, ante la angustia por su salud y la tramitología, prefiere hacer un sacrificio económico antes que esperar a que el sistema le responda”, sostiene el académico. LEA TAMBIÉN Crece el gasto de bolsillo en medicamentos. Foto:iStockDesde su perspectiva, cuando el acceso a un derecho fundamental termina dependiendo de la capacidad económica o de la paciencia del usuario, el sistema pierde una de sus funciones esenciales: responder de manera oportuna a las necesidades de salud.Hernández considera que el incremento simultáneo del gasto de bolsillo, las tutelas y la crisis financiera de las EPS constituye “la alarma de incendio de una falla estructural”. Para el experto, el problema refleja que el engranaje entre quienes financian el sistema y quienes finalmente entregan los medicamentos presenta fracturas cuyos efectos terminan recayendo sobre los pacientes.El investigador y consultor en asuntos de salud global y acceso a medicamentos, Johnattan García Ruiz, coincide en que el crecimiento del canal comercial no significa que los colombianos estén consumiendo muchos más medicamentos.Para él, el fenómeno responde a que una parte importante de los tratamientos que antes entregaba el sistema ahora está siendo adquirida directamente por los pacientes. “Los colombianos no están consumiendo 24 % más medicamentos, sino que están pagando por medicamentos que el sistema ya les debía”, afirma. LEA TAMBIÉN García Ruiz se apoya en los resultados de la Encuesta de Calidad de Vida del Dane. Según esa medición, de cada 100 personas con fórmula médica, en 2024 solo 65 recibieron la totalidad de los medicamentos prescritos. En 2025 esa cifra cayó a 53 personas, el nivel más bajo de los últimos once años. Al mismo tiempo, la entrega incompleta de medicamentos alcanzó 24,9 %, el porcentaje más alto registrado durante la serie histórica.El experto recuerda además que una encuesta realizada por la Defensoría del Pueblo en puntos de dispensación, presentada en noviembre de 2025, encontró que el 90 % de los usuarios reportó problemas para recibir sus medicamentos y que el 61 % terminó comprándolos con recursos propios.El aumento del gasto de bolsillo refleja el deterioro del acceso efectivo a los tratamientos. Foto:iStockEl investigador señala que la misma Encuesta de Calidad de Vida muestra que ahora los colombianos recurren con mayor frecuencia a las droguerías para resolver problemas de salud en lugar de acudir a las EPS. “El paciente que puede pagar resuelve en la droguería lo que su EPS le debe, y el que no puede, le toca llenarse de paciencia o se queda sin tratamiento”, resume.Uno de los aspectos que más preocupa a los expertos es el impacto que esta tendencia puede tener sobre la protección financiera de los hogares. García Ruiz recuerda que Colombia ha sido reconocida durante años por mantener uno de los niveles de gasto de bolsillo más bajos entre los países de ingresos medios y bajos, una característica considerada por organismos internacionales como uno de los principales logros del sistema de salud.Sin embargo, advierte que ese indicador ha comenzado a deteriorarse. Según datos de la Organización Mundial de la Salud citados en su análisis, el gasto de bolsillo pasó de representar 13,7 % del gasto total en salud en 2021 a 14,7 % en 2024.Además, con base en los microdatos de la Encuesta de Calidad de Vida, sostiene que la proporción de hogares que paga directamente por servicios de salud casi se duplicó entre 2020 y 2024. En ese mismo periodo también aumentaron los hogares con gasto catastrófico en salud —aquellos que destinan más del 10 % de sus ingresos a estos gastos—, al pasar de 3,3 % a 5,5 %, con un incremento especialmente marcado entre las familias de menores ingresos.Riesgos para la equidad y la continuidad de los tratamientosLos tres expertos coinciden en que el aumento del gasto de bolsillo tiene implicaciones que trascienden la economía de las familias. Hernández advierte que el principal riesgo es que la salud vuelva a convertirse en un privilegio.El académico sostiene que esa situación afecta especialmente el control de enfermedades crónicas como la hipertensión y la diabetes, cuyos tratamientos requieren continuidad. García Ruiz aporta otro dato que considera especialmente preocupante: durante siete años la entrega completa de medicamentos para pacientes con enfermedades crónicas se mantuvo estable entre 65 % y 67 %, pero en 2025 cayó hasta 51 %.Entre los medicamentos cuya entrega registra mayores dificultades menciona la metformina, el losartán y el valsartán, tratamientos utilizados para controlar la diabetes y la hipertensión. Además, recuerda que en la encuesta de la Defensoría del Pueblo el 14 % de los usuarios manifestó haber reducido la dosis de sus medicamentos para hacerlos rendir durante más tiempo, una práctica que compromete la eficacia de los tratamientos. LEA TAMBIÉN En ese sentido, Carlos Francisco Fernández, presidente de Asinfar, considera que el aumento del gasto de bolsillo representa el traslado progresivo de una parte de los costos del sistema directamente hacia las familias.En su concepto, cuando un paciente compra con sus propios recursos un medicamento que debía recibir por el sistema se afecta uno de los principios fundamentales del derecho a la salud: la protección financiera de los hogares.Carlos Francisco Fernández, presidente Asinfar. Foto:Fernández identifica tres consecuencias principales. La primera es la inequidad, porque para los hogares de menores ingresos la compra de medicamentos puede implicar sacrificar alimentación, dejar de pagar servicios públicos o endeudarse.La segunda corresponde al riesgo para la continuidad terapéutica, pues la interrupción de tratamientos incrementa la probabilidad de complicaciones, consultas por urgencias y hospitalizaciones.La tercera es la pérdida de confianza en el sistema de salud. Según el presidente de Asinfar, el gasto de bolsillo termina funcionando como un “copago invisible”: no está establecido por ninguna norma, no tiene límites y aparece simplemente porque el paciente no puede esperar más.Más allá de las afectaciones individuales, los especialistas advierten que las dificultades de acceso también pueden generar mayores costos para todo el sistema de salud. Hernández sostiene que lo que hoy se deja de gastar al no entregar oportunamente un medicamento puede traducirse posteriormente en mayores gastos por hospitalizaciones, cirugías y atención de pacientes con enfermedades descompensadas.García Ruiz coincide con ese planteamiento y advierte que un paciente hipertenso o diabético que permanece sin tratamiento tiene mayor riesgo de sufrir un infarto, un accidente cerebrovascular o desarrollar enfermedad renal, condiciones cuyo manejo resulta mucho más costoso.Las prioridades para la nueva ministraEn medio de este panorama, Asinfar planteó cinco prioridades que, a juicio del gremio, deberían orientar la gestión de la nueva ministra de Salud, Ana María Vesga. La primera consiste en garantizar que los medicamentos lleguen efectivamente a los pacientes, entendiendo que el acceso no se materializa únicamente con recursos o normas, sino con la entrega oportuna de los tratamientos.La asociación también propone recuperar el flujo de recursos en toda la cadena del sistema de salud mediante reglas claras y oportunas de pago; fortalecer la capacidad productiva nacional como un elemento de seguridad sanitaria; consolidar un Invima técnico, moderno y con procesos más eficientes; y revisar la cadena de distribución y dispensación para identificar los costos de intermediación que inciden en el precio final de los medicamentos. LEA TAMBIÉN En esa misma línea, Luis Jorge Hernández plantea tres medidas inmediatas para evitar que el gasto de bolsillo continúe creciendo: destrabar el flujo de recursos entre el Estado, las EPS y los gestores farmacéuticos para reactivar la cadena de suministro; implementar una supervisión estricta y en tiempo real sobre los tiempos de entrega de medicamentos por parte de las EPS; y crear rutas de contingencia que permitan a los pacientes reclamar sus medicamentos en cualquier farmacia comercial cuando falle la entrega institucional, con cargo directo al sistema y sin trasladar el costo a los hogares.Para los expertos, el incremento del gasto de bolsillo constituye una advertencia de que las dificultades para acceder oportunamente a los medicamentos ya están teniendo efectos concretos sobre las familias. El aumento de las compras en farmacias, concluyen, no responde a un mayor consumo de tratamientos, sino a que un número creciente de pacientes está pagando por cuenta propia medicamentos que el sistema de salud debía garantizar.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud @CaicedoUcros Sigue toda la información de Salud en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.











