Las criptomonedas se abren paso en las economías de América Latina, ya sea para invertir, enviar remesas, protegerse de la inflación o realizar pagos; sin embargo, su adopción aún no es masiva y su uso sigue siendo de nicho.Este reportaje integra una investigación regional del Grupo de Diarios América (GDA), red de medios de comunicación líderes en América Latina a la cual pertenece El Nuevo Día. La cobertura compara la situación de las criptomonedas en varios países de la región para identificar similitudes y diferencias en su regulación, adopción y los retos que plantean para las autoridades, los mercados y los usuarios.Las criptomonedas son monedas digitales en las cuales se usa criptografía para asegurar las transacciones y la titularidad de quienes participan de los intercambios. No son controladas por ninguna institución, no existen físicamente y tampoco requieren de intermediarios; solo usuarios directos. El avance de las criptomonedas ocurre en un escenario regulatorio desigual. Mientras algunos países han desarrollado marcos legales específicos para supervisar los criptoactivos, otros mantienen normas parciales o carecen de una legislación integral.Al mismo tiempo, en la mayoría de los países las autoridades han vinculado el uso de estos activos digitales con investigaciones por lavado de dinero, fraude y otras actividades ilícitas, lo que mantiene abierto el debate sobre esta industria en la región.