La amistad es necesaria en todas las etapas de la vida, pero tiene sus particularidades en cada una de ellas. Es que, como resulta lógico, cuando uno crece va cambiando las prioridades y "elige" más con quién pasar el tiempo. Se valoran otras cosas que cuando uno es más pequeño y en la adultez, lo que puede parecer un amigo cercano, quizás no lo sea tanto. Y al revés: sin contacto cotidiano, muchos aparecen cuando más uno lo necesita.Sobre este tema reflexionó una persona de 37 años, quien dijo que se dio cuenta de que quienes le responde rápido los mensajes no siempre son los que están cuando siente que más los necesita. Aseguró que, muchas veces, "los que tardan en responder son los que están sentados a tu lado cuando más importa".Un texto publicado en el sitio inglés Silicon Canals pone en foco algo muy común y para reflexionar en el día a día: a quién le importamos realmente y qué relaciones de amistad construimos.Ojo, esto no significa que tener esas personas de contacto diario no sea algo bueno, pero no garantiza la profundidad de una relación. Muchos compañeros de trabajo pueden ser un ejemplo de esto: gente con la que compartimos gran parte del día, las charlas y lo pasamos genial, pero que en el fondo no tienen -ni tenemos- la confianza de amistad real.El relato comienza con la explicación sobre qué la motivó a pensar sobre este tema. Aseguró que luego de una semana difícil, con estrés laboral y muy "bajoneada" le escribió a tres amigas.Aseguró que una le respondió rápido, con emojis de apoyo y un link a un artículo sobre el estrés. Otra lo hizo en cuatro horas con un mensaje para coordinar y tomarse un café otro día, y la tercera recién le contestó a la mañana siguiente, pero le escribió que la visitaba después de comer."La primera me hizo sentir entendida. La tercera, protegida", explicó sobre la diferencia de sentimientos que le generaron. Detalló que desde ese momento no dejó de pensar en esa brecha y cómo la sociedad cree que la rapidez de respuesta es un indicador de interés.Que si alguien contesta rápido es porque le importamos, pero si tardás horas en hacerlo no. Su última experiencia buscó desmitificar eso, pero confesó que le ha pasado sentirse más cercana a los amigos que le responden rápido y un poco dolida por los que no lo hacen.Sin embargo, cuando prestó atención esa idea se sostuvo menos. No es que a las personas que contestan rápido no les importe, son genuinamente amables, pero pueden ser en el fondo superficiales al enviar una respuesta rápida que no soluciona nada. "No es lo mismo que estar presente", sentenció.Los amigos "reales" que puede ser lentos para responderLa mujer da varios ejemplos de amigos cercanos que son pésimos para responder o enviar mensajes de texto. Particularmente una de ellas pasa días sin contestar, y a veces ni siquiera lo hace, para luego llamarla tres días después como si el mensaje no hubiese existido. Asegura que si la juzgase por su tiempo de respuesta, pensaría que no le importa.Sin embargo, cuando nació su hija fue la primera que llamar a su puerta, como también una de las que más la apoyó en un momento de difíciles decisiones sobre su negocio. Fue la que notó que pasaba un mal momento con su esposo cuando no le había dicho nada a nadie. "Nada de eso apareció en un mensaje de texto, sino en mi vida", destacó.En tiempos donde la rapidez genera una sensación de conexión, una reflexión de este estilo invita a pensar en lo que realmente nos importa. En cómo no caer en la confusión de lo que necesitamos de un amigo o amiga, y la empatía y comprensión que las personas alrededor nuestro pueden tener.