Un extraño fragmento de masa descubierto junto a un horno neolítico en el yacimiento de Çatalhöyük, en el centro de Turquía, ha permitido conocer detalles sobre las prácticas culinarias de las primeras sociedades agrícolas. El alimento, de unos 8.600 años de antigüedad, conserva una estructura porosa y esponjosa que los investigadores consideran compatible con una masa fermentada que nunca llegó a ser horneada. Una masa neolítica conservada durante miles de años El hallazgo realizado en 2021 se produjo en el área conocida como Mekan 66, donde arqueólogos de la Universidad Necmettin Erbakan excavaron una antigua construcción que contaba con un horno. Alrededor de la estructura aparecieron restos de trigo, cebada y semillas de guisantes, además de una masa de aspecto inusual. Su conservación resulta especialmente llamativa porque el objeto mantiene incluso la huella de un dedo en su superficie. Los investigadores utilizaron técnicas de microscopía electrónica para examinar su composición y observaron una estructura llena de pequeñas cavidades, además de restos de almidón y otros indicadores relacionados con cereales y fermentación. Los análisis llevaron al equipo a identificarlo como una probable masa de pan fermentada que no llegó a cocinarse. Su antigüedad se sitúa en torno a los 8.600 años, aproximadamente hacia el 6600 a. C., cuando Çatalhöyük era uno de los grandes asentamientos del Neolítico de Anatolia. Un alimento que quedó junto al horno El descubrimiento resulta todavía más intrigante porque la masa apareció prácticamente junto al lugar donde habría sido horneada. Sin embargo, los arqueólogos no saben por qué nunca terminó en el horno. Es posible que fuera abandonada, descartada o que algún acontecimiento posterior contribuyera a su conservación. Çatalhöyük fue habitado por comunidades dedicadas a la agricultura y la ganadería, que cultivaban cereales como trigo y cebada. El hallazgo demuestra que estas poblaciones no solo procesaban esos cultivos, sino que también experimentaban con técnicas destinadas a transformar la masa antes de cocinarla. La pieza no es el pan más antiguo conocido: en Jordania se han encontrado restos de alimentos tipo pan de unos 14.400 años. Sin embargo, el ejemplar de Çatalhöyük destaca por conservar una porción relativamente grande de masa sin cocinar y por presentar características compatibles con la fermentación. Después de más de ocho milenios, aquella masa abandonada junto a un horno ofrece una imagen excepcional de la alimentación y las técnicas culinarias de las primeras comunidades agrícolas.