Actualizado Domingo,

agosto

00:07El pasado 13 de julio, la bolsa de Se�l vivi� una jornada hist�rica: el Kospi se desplom� casi un 9% y la negociaci�n tuvo que suspenderse durante veinte minutos. Apenas dos semanas despu�s, los d�as 28 y 29 de julio, la escena se repiti� con mayor virulencia: el �ndice cedi� m�s de un 18% en dos sesiones, espoleado por el fulgurante estreno burs�til de la china CXMT, competidora directa en chips de memoria, y por unos resultados de SK Hynix inferiores a las expectativas del mercado. No hizo falta una quiebra bancaria ni un mal dato macroecon�mico. Bast� con que se resquebrajara la confianza en dos empresas.Porque eso es hoy, en buena medida, la bolsa coreana: dos empresas. Samsung Electronics y SK Hynix llegaron a rozar conjuntamente el 60% de la capitalizaci�n del Kospi en el punto �lgido de la subida y, aun despu�s de la correcci�n, siguen representando m�s de la mitad del �ndice. La concentraci�n ha alcanzado tal extremo que Goldman Sachs ha advertido de que un aumento adicional de su peso podr�a obligar a determinados fondos sujetos a las reglas estadounidenses de diversificaci�n a reducir posiciones. El Kospi ya no mide la econom�a coreana: mide el apetito mundial por los chips de memoria que alimentan la IA.Taiw�n ofrece otra versi�n del mismo fen�meno. TSMC representa m�s del 40% del Taiex y m�s del 60% del �ndice MSCI Taiwan. En abril, el regulador financiero taiwan�s tuvo que elevar del 10% al 25% el l�mite de exposici�n de los fondos dom�sticos a un solo valor, admitiendo que una empresa hab�a crecido tanto que los gestores no pod�an replicar su propio �ndice de referencia. Y no es un mercado menor: el mercado burs�til taiwan�s ha llegado a superar los 5,1 billones de d�lares de capitalizaci�n y se ha situado como el quinto mayor del mundo, solo detr�s de Estados Unidos, China continental, Jap�n y Hong Kong, tras adelantar durante 2026 a Francia, Reino Unido, Canad� e India.Europa no es inmune. ASML, la �nica gran baza europea en la carrera de la IA, supone ya m�s de un tercio del �ndice general de la bolsa de �msterdam. El selectivo AEX solo consigue parecer diversificado porque Euronext recorta artificialmente su peso al 15%. Donde Taiw�n subi� los l�mites, �msterdam opt� por capar el �ndice: dos respuestas opuestas al mismo problema.Estados Unidos no llega a esos niveles, pero la direcci�n es la misma. Las Siete Magn�ficas (Nvidia, Microsoft, Apple, Alphabet, Amazon, Meta y Tesla) concentran en torno a un tercio del S&P 500; hace una d�cada pesaban el 12%, y los diez mayores valores rozan el 40% del �ndice. Quien compra un fondo indexado creyendo diversificar entre 500 empresas est� comprando, en la pr�ctica, una apuesta concentrada en tecnolog�a. Y quien compra es, cada vez m�s, el ahorrador de a pie. Los hogares estadounidenses mantienen cerca del 46% de sus activos financieros en renta variable. En Corea, el fen�meno tiene un matiz m�s inquietante: muchos minoristas se han endeudado para comprar Samsung y SK Hynix.La tercera pata del c�rculo es la econom�a real. Seg�n las estimaciones de la Reserva Federal, la inversi�n ligada a la IA (centros de datos, equipos inform�ticos y software) explica en torno al 40% del crecimiento estadounidense del �ltimo a�o. Dicho de otro modo: sin el despliegue de infraestructura digital, el crecimiento estadounidense se quedar�a en poco m�s de la mitad.�nanse los puntos y el dibujo resulta inc�modo. El crecimiento depende del gasto en infraestructura digital de un pu�ado de empresas. La bolsa depende de la cotizaci�n de esas mismas empresas. Y la riqueza de los hogares, y con ella el consumo futuro, depende de la bolsa. Todos los eslabones responden a una �nica variable: que la inversi�n en IA genere los beneficios que hoy se descuentan.Quien quiera saber c�mo acaba esta pel�cula puede mirar a Dinamarca. Hace apenas dos a�os, Novo Nordisk val�a en bolsa m�s que todo el PIB dan�s; desde entonces ha encadenado recortes de previsiones, desplomes burs�tiles que borraron en horas parte del ahorro de los hogares y nueve mil despidos. No hizo falta que quebrara: bast� con que decepcionara. Y aquello fue un accidente local, el tropiezo de una empresa en una econom�a peque�a y sin contagio hacia fuera. Los gigantes del chip son otra cosa: Nvidia, TSMC, Samsung o ASML no constituyen apuestas independientes, sino nodos de una misma cadena de valor, unidos por relaciones entre clientes y proveedores y expuestos al mismo ciclo mundial de inversi�n. Si la IA decepciona, la correcci�n no se limitar� a un mercado: se transmitir� simult�neamente a todos ellos, y con ella al crecimiento y al ahorro que hoy penden de esta tecnolog�a. Cuando el mundo entero cotiza al ritmo de un chip, la diversificaci�n deja de ser una virtud financiera para convertirse en una cuesti�n de estabilidad sist�mica.Judith Arnal es investigadora principal en el Real Instituto Elcano, Fedea y CEPS.