Hay romances populares que se imponen por encima del contexto, de las camisetas de turno y hasta del estadio donde se juegue. Este sábado, cuando Boca enfrente a Vélez por el Torneo Clausura, el Tomás Adolfo Ducó de Parque Patricios será el escenario de una postal cargada de emotividad y nostalgia: el hincha xeneize volverá a cruzar miradas con Guillermo Barros Schelotto.
Sin la Bombonera disponible para el partido, la hinchada azul y oro convertirá las tribunas del Ducó en un abrazo multitudinario hacia uno de los hombres que mejor tradujo el ADN del club dentro y fuera de la cancha.
Guillermo Barros Schelotto, entrenador de Vélez
El deseo del propio Mellizo había sido claro días atrás, tras su victoria ante Independiente en Liniers: "Me gustaría que el partido contra Boca se juegue en la Bombonera". No era una declaración con doble intención ni una maniobra mediática, sino la confesión genuina de alguien que siente parte de la institución.
Aunque la mudanza al estadio de Huracán privó a la jornada de ese marco sagrado, el sentimiento de la gente no se altera. Para el hincha de La Ribera, Guillermo es la gambeta de la era dorada de Carlos Bianchi, la picardía para jugar clásicos y, sobre todo, el último gran director técnico que tuvo el club.













