El piloto español Fernando Alonso (Europa Press)La vida de Fernando Alonso cambió por completo el pasado 25 de marzo con la llegada de su primer hijo junto a la periodista Melissa Jiménez. El piloto, que en más de una ocasión había admitido su sueño de ser padre, cumplía su meta gracias a Leonard. Sin embargo, este gran cambio no lo ha apartado de las pistas y, aunque sigue en el aire su futuro en la Fórmula 1, lo hemos visto compaginar su nueva paternidad de forma ejemplar. Hace unos días la revista ¡Hola! publicaba unas imágenes del asturiano junto a su pareja, los tres hijos de ella con Marc Bartra y el pequeño Leonard a bordo de su yate en las costas de Mónaco. En ellas, se veía cómo Fernando Alonso disfruta especialmente de esta nueva faceta. Para conocer más sobre el impacto de este aspecto en su vida profesional, Infobae ha hablado con Ana Jiménez, experta en marca personal de autoridad.PUBLICIDAD“La paternidad introduce una cara que hasta ahora apenas existía en la imagen pública de Fernando Alonso”, comienza exponiendo la experta. Y afirma que, a pesar de tener una carrera de más de dos décadas, el de Aston Martin solo ha permitido que se le conozca a través de la competición: “Como un piloto exigente, ambicioso, muy concentrado en su rendimiento y extremadamente protector con su vida privada”. Edoardo Bendinelli, entrenador personal del Aston Martin Fernando Alonso llega antes de la carrera con la periodista Melissa Jiménez (REUTERS/Marton Monus).A su vez, explica que “la paternidad no le resta competitividad ni suaviza su identidad deportiva. Lo que hace es humanizarla”, y, de esta manera, podemos conocer una profundidad que se encuentra más allá del ovetense y su personalidad. De hecho, Jiménez aclara que esta faceta puede “integrarse con bastante naturalidad porque no contradice los valores que ya asociamos a él”. PUBLICIDADSin embargo, opina que el atractivo de Fernando Alonso también se encuentra en la preservación que siempre ha mantenido de su intimidad. E insiste en que una exposición constante de esa parcela personal rompería la coherencia de su trayectoria pública. “La clave está en el equilibrio: que podamos conocer esa cara sin que su hijo se convierta en parte de la marca pública de Fernando Alonso.” Y también subraya que el menor “no debe cargar con ninguna función reputacional ni comercial”.Las imágenes publicadas la pasada semana en Mónaco, en las que aparece en un yate con su hijo, Melissa Jiménez y los hijos de ella, abren para la experta una vía de conexión distinta con quienes ya seguían su carrera. “Más que conquistar a un público completamente nuevo, creo que permite que personas que ya conocían a Fernando Alonso conecten con él desde otro lugar”, indica la analista. PUBLICIDADFernando Alonso, piloto de Aston Martin, llega al paddock con su novia Melissa Jiménez (REUTERS/Yves Herman).Jiménez enmarca esa relación previa con la audiencia en la admiración por su trayectoria. Desde ahí, las escenas familiares añaden una lectura emocional, aunque sin cambiar su posición pública de fondo. “Lo que cambia es la distancia. Lo vemos menos como una figura inaccesible y un poco más como una persona que atraviesa etapas parecidas a las de cualquier otra, aunque después se vaya a trabajar a 300 kilómetros por hora, una circunstancia algo menos universal”. En la misma línea, precisa que no cree que vaya “a convertirse en un referente familiar” porque su espacio sigue estando en “el deporte, la competición y la excelencia”.Marcar distancias con la paternidad también debe aplicarse en cierta medida. “Cuando una persona tiene una trayectoria deportiva tan extensa, existe el riesgo de que cualquier novedad personal acabe desplazando temporalmente la conversación profesional. Separar ambos espacios permite que la paternidad no se convierta en un recurso promocional ni en una narrativa explotada en exceso”, avisa.PUBLICIDADFernando Alonso y Melissa Jiménez en una imagen de archivo. (Grosby Group / Moy / XPB Images / action press / Sipa USAEn el terreno comercial, la experta considera que la paternidad puede ampliar “ligeramente” la forma en que los patrocinadores lo perciben, “aunque su principal valor comercial seguirá estando en su trayectoria deportiva”. “Fernando Alonso representa rendimiento, experiencia, resistencia, precisión y una capacidad excepcional para mantenerse vigente. Conserva una enorme capacidad para generar atención incluso cuando los resultados del equipo no siempre acompañan”, explica.Jiménez añade que esa nueva etapa puede asociarlo también a ideas como madurez, estabilidad, protección o responsabilidad, algo que “puede hacerlo atractivo para anunciantes que quieran presentar una imagen más amplia del piloto”. Aun así, rechaza un giro artificial hacia un perfil familiar y avisa de que su fortaleza no pasa por convertirse en “otro tipo de personaje”, sino por evolucionar sin dejar de resultar reconocible.PUBLICIDADFernando Alonso y Melissa Jiménez en una imagen de archivo. (Grosby Group)