Luis “Toto” Caputo y Federico Sturzenegger están expectantes. Pronto comenzará a funcionar un nuevo instrumento en el mercado de capitales, del que ambos ministros son creadores, impulsores, defensores y, eventualmente, responsables de sus consecuencias. Ojalá sean buenas. El 1° de noviembre comenzará a funcionar el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), una de las reformas estructurales impulsadas por el Gobierno de Javier Milei desde la aprobación de la Ley de Modernización Laboral. La iniciativa modifica la forma en que las empresas financian las indemnizaciones por despido: reemplaza el pago al momento de la desvinculación por un sistema de aportes periódicos administrados a través del mercado de capitales. El objetivo oficial es doble: reducir la incertidumbre que enfrentan los empleadores al contratar personal y canalizar ahorro hacia inversiones de largo plazo. El régimen fue reglamentado en mayo y comenzará a regir en noviembre. El FAL, que podrá usarse para pagar despidos, será voluntario para los empleadores El FAL permite a los empleadores privados con representatividad gremial –con excepción de la construcción y el servicio doméstico– constituir un fondo individual destinado exclusivamente a afrontar futuras indemnizaciones laborales. Los recursos quedarán separados del patrimonio de la empresa, serán inembargables y sólo podrán utilizarse para cancelar obligaciones derivadas de despidos, preaviso e integración del mes de despido. El sistema será, se promete, voluntario para empleados y empleadores.
Caputo y Sturzenegger crean un fondo para indemnizar y “ganar” sindicatos aliados
Se trata del Fondo de Asistencia Laboral, la reforma que reemplaza el pago de indemnizaciones al despedir por aportes mensuales capitalizados. Las empresas ahorrarán costo e incertidumbre, pero la Anses resignará ingresos que el Gobierno promete compensar con más formalización laboral. El verdadero objetivo político asoma detrás: crear “gremios capitalistas” que administren, junto a brokers empleadores.










