Diccionario de Tristezas sin nombre John Koenig, Capitán Swing‘Diccionario de Tristezas sin nombre’, John Koenig. Foto: Capitán Swing¿Alguna vez se ha preguntado por la vida de cada persona con la que se cruza en la calle, dándose cuenta de que cada uno es protagonista de su propia historia, cada uno viviendo una vida tan intensa y compleja como la suya? Ese sentimiento tiene un nombre: sonder. O tal vez ha visto una tormenta acercarse y ha sentido un anhelo primario de desastre, esperando que sacudiera su vida. Eso se llama laquesismo. O estaba mirando fotos antiguas y sintió una punzada de nostalgia por un tiempo que nunca ha vivido. Eso es anemoia Si nunca había oído hablar de estos términos, es porque no existían hasta que John Koenig se propuso llenar los vacíos en nuestro lenguaje de las emociones. El Diccionario de las tristezas sin nombre crea hermosas palabras nuevas que necesitamos pero que aún no tenemos.David Silva, ganador del I Premio de Novela Breve Almadía, habla con Arcadia: “Los entornos nos cambian”El jardín del mundo Pablo Montoya, Literatura Random House 'El jardín del mundo', Pablo Montoya. Foto: Literatura Random HouseA finales del siglo XV, Jheronimus Bosch trabaja en una pintura destinada a trastornar la mirada de las generaciones por venir. Más de un siglo después de que el pintor flamenco imaginara sus visiones de paraísos, placeres y condenas, otro artista, nacido en el Nuevo Reino de Granada, descubre en Madrid la obra que marcará su destino y el amor que dará forma a su vida. Entre los Países Bajos y la España imperial -sitiados por las guerras religiosas, la peste y los fanatismos-, y las tierras americanas recién incorporadas al mapa del mundo, las vidas de ambos pintores se encontrarán en un contrapunto de deseo, creación y asombro.El jardín del mundo recrea con singular fuerza la textura de una época y el nacimiento de una sensibilidad. Con una prosa extraordinaria, el autor barranqueño ilumina las zonas más esquivas de la experiencia humana y convierte el pasado en una presencia viva y conmovedora. “El futuro no se predice, se crea”: aparte necesario de ‘Contra el descontento’, de Cristina MongeHistorias de fantasmas Siri Hustvedt, Seix BarralHistorias de fantasmas, Siri Hustvedt. Seix Barral Foto: Seix BarralA punto de fallecer, Paul Auster le dijo a su esposa, la virtuosa Siri Hustvedt, que quería convertirse en un fantasma, regresar para ver cómo estaba, qué escribía tras su partida o cómo crecía su nieto Miles. Y eso es lo que Auster ha llegado a ser para Hustvedt después de su partida de este plano, una presencia siempre palpable y reconfortante: al oler su tabaco en casa, al sumergirse en sus libros y al rememorar una historia de amor y una comunión intelectual que duró cuarenta y tres años.En su obra más personal, la escritora reconstruye su unión legendaria con Auster a través de la textura desgarradora del duelo y el consuelo de un amor eterno. A medio camino entre el diario y la narración literaria, el texto parte de documentos inéditos de enorme valor, desde las notas que intercambiaron durante décadas hasta los últimos escritos de Paul Auster en forma de cartas a su nieto.“Las máquinas no mejoran, nosotros empeoramos”: Patricio Pron habla con ArcadiaLo que entiendo por Borges Martín Kohan, Ediciones Godot'Lo que entiendo por Borges', Martín Kohan, Ediciones Godot Foto: Ediciones GodotMartín Kohan logra que Borges le firme un ejemplar de El Aleph (que, vale, anotar que Alfaguara viene publicando). Kohan no sabe todavía que ese gesto —mínimo, secreto, casi cómico— será también el punto de partida de una historia mayor. Borges no fue solo un escritor, fue una invención colectiva. Kohan se interna en el territorio donde la literatura se vuelve mito y el mito, política. Rastrea los gestos, las frases y las supersticiones que convirtieron a Borges en prócer nacional, en santo laico, en espejo de los argentinos. Entre manuscritos venerados, firmas apócrifas y versos falsos, Lo que entiendo por Borges indaga sobre cómo se construye un culto literario y qué dice de nosotros esa devoción. Más que un libro sobre Borges, es un libro sobre la Argentina que necesitó inventarlo.Benoît Coquil, autor de la genial novela ‘Cositas’, en FILBo: “Descubrí a María Sabina como ícono pop”Tarea no hecha Luis Miguel Rivas, Seix Barral‘Tarea no hecha’, Luis Miguel Rivas. Foto: Seix BarralUn montón de papelitos sueltos en el escritorio. Una larga lista de pendientes. Luis Miguel Rivas se permite en este libro uno de los mayores placeres que puede haber: procrastinar, perder el tiempo; dejarse ir como un empaque de papitas en la brisa de sus pensamientos, en discusiones imposibles de ganar o de perder; varios días detrás de la estela de un muerto; en la proclamación de independencia del buñuelo, que demanda una nación aparte de la natilla; en elogios de las mujeres que fuman en soledad o de los que madrugan a darse besos.Para Darío Jaramillo Agudelo, la de Rivas es “una escritura que puede hacer arte mientras deshace las frases hechas y emite juicios y cuenta en primera persona historias, escenas cotidianas de cosas que le han sucedido. Esto último lleva al lector desprevenido –y divertido– a una identificación con el yo del narrador, lo que abre las vías de un humor desopilante, crítico y, a veces, propenso a la carcajada”. Leonardo Padura o el oficio de escribir en una incierta Cuba: “La realidad no toca, entra a tu casa”La última noche de Dostoievski Cristina Peri Rossi, Seix Barral'La última noche de Dostoievski', Cristina Peri Rossi. Foto: Seix BarralLas tragaperras, el bingo y los casinos son para muchos una distracción inofensiva, un vicio socialmente aceptado, lo más parecido a ir al burdel en familia. Para otros, en cambio, el juego es una experiencia extrema: erótica y mística, lúcida y absurda, una forma de enfrentarse al destino cuando ya no queda nada que perder. A punto de cumplir cuarenta años, Jorge —periodista y lector fervoroso de Dostoievski— deambula en ese territorio ambiguo donde el azar gobierna y la razón se suspende. Entre salas de bingo y casinos tan lujosos como decadentes, sesiones de psicoanálisis, viajes, amantes ocasionales y escapadas al refugio que alguna vez fue hogar, el protagonista ensaya una exploración radical del deseo, la adicción y la libertad.Publicada originalmente en 1992, esta novela se lee hoy con una vigencia inquietante: porque el juego sigue siendo el único lugar donde, como escribió Dostoievski, nada depende de nada. Y, además de todo, en 2026 vivimos inmersos en la era de las apuestas legales. Si Dios juega a los dados, el jugador puede contestarle: “Yo, también”. Cristina Peri Rossi despliega aquí una prosa incisiva, sensual y lúdica, capaz de convertir una noche de juego en una metáfora del mundo contemporáneo.Las prácticas colectivas que celebran la vida en medio de la guerra¿Están vivos los ríos? Robert Macfarlane, Random House ‘¿Están vivos los ríos?’, Robert Macfarlane. Foto: Random HouseEn el corazón de este libro late la idea única y transformadora de que los ríos no son mera materia al servicio del ser humano, sino seres vivos que merecen ser reconocidos como tales, en nuestra imaginación y también ante la ley. Guiado por activistas, artistas y legisladores del movimiento por los Derechos de la Naturaleza, Macfarlane guía a su lector en un viaje global y profundo, por lugares donde esta verdad olvidada vuelve a emerger.El relato fluye a lo largo de tres grandes travesías: desde el bosque nuboso de Los Cedros, en el norte de Ecuador, donde un río atraviesa un ecosistema amenazado por la minería del oro; pasando por los ríos invisibles que discurren bajo la ciudad de Madrás, al sur de la India; hasta el nordeste de Quebec, donde el indómito río Magpie resiste los embates de los proyectos hidroeléctricos. Entretejiendo estos viajes aparece también la historia íntima de un pequeño arroyo que fluye cerca de la casa del autor y su familia, cuyas vidas han transcurrido, casi sin saberlo, al ritmo de sus aguas.¿Están vivos los ríos? es el libro más personal y político de Macfarlane: una obra luminosa que invita a reimaginar no solo los ríos, sino también la vida misma, y a reconocer que nuestro destino siempre ha fluido junto al suyo.Sergio Ramírez es elegido para ocupar silla en la RAE, poco después de ganar el Ortega y GassetLa maldición de Ramfis Sergio Ramírez, Alfaguara'La maldición de Ramfis', Sergio Ramírez. Foto: AlfaguaraDespués de El cielo llora por mí, Ya nadie llora por mí y Tongolele no sabía bailar, Sergio Ramírez amplía una de las series negras más singulares de la literatura en español. La maldición de Ramfis traza una intriga en la que el crimen convive con el exilio, la corrupción, la violencia y la impunidad. Entre indicios, humor y cuentas pendientes, construye una tensa ficción que confirma la fuerza literaria de un autor capaz de dotar a la novela policial de una densidad humana, histórica y política poco frecuente.Exiliado en Costa Rica, el inspector Dolores Morales sobrevive junto a doña Sofía lejos de Managua, hasta que un caso los desafía de nuevo. A bordo del Sea Cloud, un velero de lujo marcado por una historia turbia, aparece muerto un empresario al que ambos conocen demasiado bien. La investigación del asesinato abre enseguida un camino peligroso: el de una red de lealtades rotas, intereses económicos y vínculos que afloran desde el pasado y siguen actuando más allá de cualquier frontera.