En 2025, República Dominicana recibió 11.6 millones de visitantes y generó US$11,318.5 millones por turismo, de acuerdo con el Banco Central. La cifra importa por su peso económico, pero también porque ofrece una medida concreta de la capacidad del país para sostener conectividad, servicios, operación turística y atracción internacional en un mercado cada vez más competitivo.

Ese cambio de lectura no es menor. Durante años, el turismo dominicano fue visto sobre todo como una fortaleza sectorial. Hoy también funciona como una referencia útil para evaluar escala, continuidad operativa y capacidad del país para sostener una presencia internacional reconocible.

El contexto internacional pone el resultado en perspectiva

La mejor prueba de ese cambio está en el contexto global. UN Tourism estimó que el mundo registró 1,400 millones de llegadas internacionales en 2024, lo que supuso una recuperación del 99% de los niveles previos a la pandemia. En ese escenario, las Américas alcanzaron 213 millones de llegadas, equivalentes al 97% del nivel prepandemia, mientras que el Caribe ya se situó 7% por encima de 2019.

Dentro de ese mapa, República Dominicana aparece con especial nitidez. En su balance de 2024, UN Tourism señaló que el país se ubicó entre los destinos que superaron con más claridad sus registros previos a la pandemia, con un nivel de llegadas 32% superior al de 2019. Para una economía turística, eso no solo significa volumen: también refleja capacidad para sostener una posición destacada dentro del Caribe en términos de recuperación, demanda y desempeño internacional.