Hace una semana, el presidente estadounidense anunció un acuerdo que calificó de “HISTÓRICO” para el “DESARME COMPLETO” de Hamás. No es la primera vez que Donald Trump hace un anuncio rimbombante de este tipo, con la promesa de acabar con el conflicto en Gaza y en toda la región: “Este es un paso monumental hacia una paz y seguridad duraderas”, aseguró en su red Truth Social.
Sin embargo, ese acuerdo “histórico” puede quedar reducido a un mero documento sin efectos sobre el terreno –como el plan de 20 puntos de Trump que el pasado mes de octubre cerró en falso la guerra de Gaza–, después de la negativa de Israel de aceptar lo acordado a lo largo de semanas de negociaciones en El Cairo entre el grupo palestino Hamás, los representantes de la Junta de Paz (liderada por el mismo Trump) y los mediadores (Egipto, Qatar y Turquía).
Tras el anuncio del republicano, Hamás afirmó rápidamente su compromiso con el acuerdo, que no es más que el paso a la segunda fase del plan de 20 puntos. El movimiento islamista ya ha dado varios pasos para su implementación en los pasados meses. Ahora ha aceptado entregar las “armas pesadas”, siempre y cuando Israel “cese todas las formas de agresión” y retire sus tropas de la Franja, y se dé comienzo a “la reconstrucción” del territorio palestino, devastado por dos años de una brutal ofensiva, en la que han sido asesinados más de 73.000 palestinos.







