Estados Unidos anunció este viernes que trabaja con el Congreso en un ambicioso paquete de asistencia para Colombia que alcanzaría los 1.000 millones de dólares, una cifra que, dependiendo del periodo durante el cual se desembolsen los recursos, podría devolver la cooperación bilateral a niveles no vistos desde el lanzamiento del Plan Colombia hace más de un cuarto de siglo. LEA TAMBIÉN El anuncio, realizado por la administración del presidente Donald Trump coincidiendo con la posesión de Abelardo de la Espriella, constituye hasta ahora una declaración de intención y deja abiertas preguntas fundamentales, entre ellas durante cuánto tiempo se ejecutarían los 1.000 millones, cómo se distribuirían y a través de qué vehículo legislativo se buscará su aprobación en el Congreso.Pero su sola magnitud permite dimensionar el alcance de lo que Washington está planteando.El plan busca fortalecer a las fuerzas militares de Colombia. Foto:CortesíaLa sombra del Plan Colombia, una millonaria inversión de EE. UU. en seguridadCuando Estados Unidos puso en marcha su participación en el Plan Colombia en el año 2000, el Congreso aprobó un paquete extraordinario de aproximadamente 1.300 millones para Colombia y la región, concebido para financiar actividades durante los años fiscales 2000 y 2001.Aquella asignación, aprobada durante el gobierno de Bill Clinton como parte de una ley suplementaria de emergencia, se convirtió en el punto de partida de una relación de cooperación que durante los siguientes 25 años transformó profundamente los vínculos de seguridad entre ambos países.La comparación con el anuncio de este viernes es inevitable.Si los 1.000 millones de dólares anunciados por la administración Trump corresponden a un paquete para dos años, como ocurrió en los orígenes del Plan Colombia, la asistencia se ubicaría en torno a los 500 millones anuales, un nivel similar al que Washington mantuvo durante buena parte de las dos décadas posteriores al lanzamiento de aquella estrategia.Si, en cambio, la intención es desembolsarlos durante un solo año fiscal, el monto superaría ampliamente los niveles anuales registrados incluso durante algunos de los momentos de mayor intensidad del Plan Colombia.El comunicado de la administración no despeja esa incógnita.Plan Colombia 2.0 Foto:“El gobierno de Estados Unidos, trabajando con el Congreso, tiene la intención de anunciar 1.000 millones en asistencia como parte de un paquete de seguridad para apoyar a la administración del presidente de la Espriella en el cumplimiento de nuestros objetivos compartidos”, afirma el documento divulgado este viernes.La expresión “trabajando con el Congreso” es particularmente relevante porque indica que al menos una parte sustancial de esos recursos todavía tendrá que ser aprobada por el Legislativo y que, por tanto, los 1.000 millones no constituyen todavía dinero disponible para Colombia. LEA TAMBIÉN Un salto enorme frente a los últimos añosIndependientemente de cómo termine distribuyéndose, la cifra supone un giro considerable frente a la trayectoria reciente de la cooperación estadounidense.Después del enorme impulso inicial del Plan Colombia, la asistencia de Estados Unidos se mantuvo durante años en niveles cercanos a los 500 millones o 600 millones anuales, aunque fue disminuyendo gradualmente a medida que cambiaron las prioridades de ambos países y evolucionó el conflicto colombiano.Se prevé que el plan anunciado deba pasar por el Congreso primero. Foto:AFPPara el año fiscal 2023, Washington destinó aproximadamente 453 millones a Colombia. El Congreso redujo posteriormente ese monto y la legislación para 2024 dispuso al menos 377,5 millones para el país, nivel que se mantuvo como referencia para 2025.La reducción reflejó, entre otras cosas, el creciente desencuentro de Washington con la política antidrogas del gobierno de Gustavo Petro.La tensión alcanzó su punto máximo en septiembre de 2025, cuando Trump determinó que Colombia había “fallado de manera demostrable” en el cumplimiento de sus compromisos internacionales contra las drogas, aunque simultáneamente decidió que mantener la asistencia era vital para los intereses nacionales de Estados Unidos.En ese contexto, un paquete de 1.000 millones representa un cambio radical.La cifra equivale a más del doble de los niveles anuales de asistencia que Colombia venía recibiendo en los últimos años y parece reflejar la intención de la administración Trump de utilizar la llegada de De la Espriella para reconstruir alrededor de la seguridad y la lucha contra el narcotráfico una relación que se deterioró profundamente durante el gobierno Petro.EE. UU. y Colombia ya han tenido acercamientos bajo el nuevo gobierno. Foto:AFPUna especie de nuevo Plan ColombiaAunque la administración Trump no utiliza esa expresión, el contenido del anuncio también guarda paralelos con la estrategia que dio origen al Plan Colombia.La Casa Blanca plantea fortalecer las fuerzas de seguridad colombianas, aumentar sustancialmente la erradicación de coca y la interdicción de cocaína, combatir las organizaciones que Washington clasifica como terroristas y las estructuras criminales transnacionales, y recuperar territorios actualmente bajo influencia de grupos armados.También habla de suministrar tecnología estadounidense, mejorar la interoperabilidad entre las fuerzas de los dos países y realizar operaciones coordinadas con fuerzas de Estados Unidos.Otro componente contempla atacar las finanzas de esas organizaciones mediante congelamiento de activos y procesamiento de quienes las financian.El ejercicio de entrenamiento se realizó por tres días. Foto:Armada de ColombiaPero, al igual que ocurrió con el Plan Colombia original, el componente no sería exclusivamente militar.Los otros aspectos que busca fortalecer EE. UU. con ColombiaLa propuesta incluye fortalecer la presencia del Estado en zonas recuperadas mediante inversiones simultáneas en seguridad, justicia y desarrollo económico, proteger a menores del reclutamiento forzado y apoyar labores de desminado humanitario.A eso se suma una agenda económica considerablemente más amplia. LEA TAMBIÉN Washington propone crear un Diálogo Bilateral de Prosperidad para trabajar en la estabilización de la economía colombiana, fortalecer la generación y distribución de energía y explorar inversiones en minerales críticos.También plantea conectar pequeñas y medianas empresas colombianas de los sectores agrícola, manufacturero y tecnológico con compradores estadounidenses y cadenas de suministro alineadas con Estados Unidos.EE. UU. busca fortalecer la cooperación en la lucha contra las drogas. Foto:Armada de ColombiaEl documento menciona además inversiones para modernizar la infraestructura digital, portuaria y energética de Colombia, convertir al país en un destino confiable de “nearshoring” para compañías que buscan diversificar sus cadenas de suministro y avanzar en cooperación bilateral en energía nuclear para usos civiles.El gobierno estadounidense también contempla contribuir a fondos internacionales y futuros paquetes de asistencia humanitaria destinados a enfrentar inundaciones, sequías y otros desastres naturales asociados con fenómenos climáticos como El Niño.La gran incógnita está ahora en el CongresoSin embargo, entre el anuncio de 1.000 millones y su eventual ejecución existe todavía un obstáculo fundamental: el Congreso.La Constitución estadounidense otorga al Legislativo el poder de apropiación de los recursos públicos y la propia Casa Blanca reconoce esa realidad cuando afirma que está “trabajando con el Congreso” en el paquete.Hasta ahora no se ha explicado cuál será el mecanismo para hacerlo.Y el momento legislativo hace especialmente interesante esa pregunta.La Cámara de Representantes ya aprobó el pasado 15 de julio su proyecto de financiación para el año fiscal 2027 del Departamento de Estado, seguridad nacional y programas relacionados. Ese proyecto, de aproximadamente 47.300 millones, fue elaborado antes del anuncio sobre Colombia y no contempla el nuevo paquete de 1.000 millones anunciado este viernes.Eso significa que la administración tendrá que buscar la manera de incorporar los recursos durante las siguientes etapas del proceso presupuestario o recurrir a otro mecanismo.Congreso de Estados Unidos. Foto:Archivo particularLos mecanismos que podrían usarse para aprobar la millonaria ayudaUna posibilidad sería tratar de incluirlos cuando el Senado tramite su propia versión y posteriormente las dos cámaras negocien un texto definitivo.Otra sería solicitar una apropiación suplementaria, mecanismo que Washington ha utilizado en numerosas ocasiones para financiar necesidades extraordinarias de seguridad y política exterior y que, de hecho, fue el vehículo utilizado para lanzar la contribución estadounidense al Plan Colombia en el año 2000. LEA TAMBIÉN También podría intentar incorporar los recursos en alguno de los grandes paquetes presupuestarios que inevitablemente tendrán que negociarse durante los próximos meses.El Congreso está actualmente tratando de evitar otra crisis presupuestaria después de las dificultades del último año. Una propuesta en el Senado mantendría buena parte del gobierno funcionando con los niveles actuales de gasto hasta el 11 de diciembre, dando a los legisladores tiempo adicional para negociar las apropiaciones definitivas para el año fiscal 2027.Ese escenario abre distintas oportunidades legislativas, pero también introduce incertidumbre.El hecho de que la administración haya fijado públicamente la cifra de 1.000 millones sugiere que existe una decisión política de alto nivel detrás del paquete. No significa, sin embargo, que el Congreso vaya a aprobar automáticamente esa cantidad ni que vaya a hacerlo bajo las condiciones planteadas por la Casa Blanca.Los legisladores podrían modificar el monto, establecer condiciones para su desembolso o determinar de manera más precisa cómo deben distribuirse los recursos.Ejército de Colombia. Foto:Ejército NacionalUn regreso a los niveles de hace 25 añosPor eso, quizá la pregunta más importante que deja el anuncio es precisamente la que el documento no responde: ¿1.000 millones para cuánto tiempo?La diferencia no es menor.Si se trata de una iniciativa plurianual de dos años, el compromiso colocaría nuevamente la asistencia estadounidense alrededor de los 500 millones anuales, recuperando aproximadamente los niveles que caracterizaron buena parte de la era del Plan Colombia.Pero si Washington está hablando de 1.000 millones para un solo año, se trataría de un salto extraordinario y uno de los mayores compromisos anuales de asistencia estadounidense con Colombia desde que comenzó aquella estrategia hace 25 años.En cualquiera de los dos escenarios, el anuncio marca una ruptura con la tendencia reciente.Hace apenas unos años el debate en Washington giraba alrededor de cuánto reducir la ayuda a Colombia. En 2024 el Congreso la llevó a menos de 400 millones y sectores republicanos llegaron a plantear recortes cercanos al 50 por ciento frente a los niveles anteriores.Ahora, con un nuevo gobierno en Bogotá, la administración Trump no está hablando de recortar sino de movilizar hasta US$1.000 millones y de volver a concentrar buena parte de la relación bilateral en los mismos pilares que dieron origen a la asociación estratégica hace un cuarto de siglo: narcotráfico, seguridad, control territorial y fortalecimiento de las fuerzas colombianas. LEA TAMBIÉN Con una diferencia importante. Esta vez Washington está agregando de manera explícita una agenda de minerales críticos, energía, infraestructura, cadenas de suministro, inversión estadounidense y hasta cooperación nuclear civil.Los detalles todavía están por conocerse y la última palabra sobre los recursos la tendrá el Congreso. Pero, por su tamaño y por las prioridades que plantea, el paquete anunciado este viernes apunta a ser la iniciativa de cooperación estadounidense más ambiciosa para Colombia en décadas.Sergio Gómez Maseri - Corresponsal en Washington - EL TIEMPO - x: @sergom68
¿Arrancó el Plan Colombia 2.0 con De la Espriella? Lo que hay detrás de la intención de EE. UU. de destinar 1.000 millones de dólares a Colombia
El anuncio, aunque significativo, deja preguntas como el tiempo de los desembolsos o a través de qué vehículo legislativo se buscará su aprobación.











