El �ltimo esca�oLa negativa de la UE y EEUU a proteger a Ucrania de los misiles bal�sticos rusos es una condena a muerte a su poblaci�n civilFuneral en KievEFEActualizado Viernes,
agosto
23:11Audio generado con IATengo pocas dudas de que si Ucrania fuera un pa�s no occidental, situado en el Sur Global y preferentemente musulm�n, y en vez de ser masacrado por los misiles rusos estuviera siendo bombardeado por Israel o EEUU -representando el arquetipo de la v�ctima propicia para la expiaci�n del complejo poscolonial-, el apoyo y la solidaridad en las sociedades europeas habr�an sido mucho mayores, con multitudinarias manifestaciones y el artisteo pronunci�ndose contra el genocidio al primer micr�fono que les pusieran delante.Nada de eso ha sucedido, m�s all� de gestos teatrales, tras cuatro a�os de la peor guerra y m�s larga en suelo europeo desde 1945. El �nico momento en que los europeos se sintieron preocupados -por su propio destino- fue cuando creyeron brevemente la amenaza nuclear rusa. Despu�s, descontando Polonia y los b�lticos, que conocen bien a Rusia y la temen con raz�n, la Uni�n Europea adopt� el papel de observador falsamente solidario, entregando a Ucrania las armas justas para no perder la guerra, pero nunca para ganarla, mientras los EEUU de Trump mimaban a Putin como un viejo camarada algo travieso.Entre unos y otros, permitieron que Kiev se haya convertido en la nueva Sarajevo: una ciudad sitiada donde Rusia lleva a cabo diariamente un macabro safari humano.La desgracia a�adida de los ucranianos es que, adem�s de v�ctimas de Putin, lo son tambi�n de la victoria cultural del comunismo en Europa -explicada por Revel-, todav�a vigente en la interpretaci�n de la realidad que generalmente hace una opini�n p�blica que est� siempre dispuesta a justificar y romantizar a cualquier actor que desaf�e el orden mundial occidental, como ocurre con Hamas, la China comunista o en este caso Rusia. Un patr�n que explica las excusas que han contaminado el debate sobre Ucrania: desde el supuesto maltrato europeo a Mosc� -cuando, en realidad, se le permiti� invadir Georgia sin consecuencias- hasta la caricatura del expansionismo de la OTAN. Pero sobre todo explica la idea que subyace en la apat�a europea ante la masacre ucraniana: en el fondo, los rusos, no dejan de tener raz�n.Durante cuatro a�os, ni la UE ni Trump han querido realmente blindar el espacio a�reo ucraniano de misiles y drones rusos, salvando las vidas de miles de ciudadanos, lo que permite a Putin, rearmado por China y Corea del Norte -cuya participaci�n retrata la dimensi�n mundial de esta guerra-, seguir bombardeando eternamente las ciudades e infraestructuras, condenando a Ucrania a ser un Estado fallido.Ante esa situaci�n y las escenas de terror en Kiev y Jers�n las �ltimas semanas, quiz� ha llegado el momento de que los europeos seamos honestos y decentes, dejemos de utilizar a los ucranianos como trinchera humana y forcemos a Kiev a capitular, renunciando a la regi�n del Donb�s. Demos, pues, a Putin la victoria que tanto ans�a, porque, en la pr�ctica, es lo que ya estamos haciendo con nuestro rol de meros observadores, aunque de manera m�s lenta y tr�gica para Ucrania, y asumamos las futuras consecuencias de este acto.






